Malvinas, 25 años. Una reflexión de Vanesa Ocampo.

La Guerra de Malvinas constituye un hito fundamental para comprender las acciones realizadas durante la última dictadura militar que ha padecido nuestro país.

En ese período, y con 30 mil desaparecidos que lo respaldan, se le dio un valor nulo a la vida humana y las torturas sufridas por aquellos que fueron secuestrados ilegalmente dan cuenta de la violación de la libertad y la dignidad inherente a cada persona.

La guerra que tuvo lugar en el año 1982 es uno de los más claros reflejos de aquella realidad. Miles de militares, en su mayoría jóvenes y poco experimentados, fueron enviados a las Islas Malvinas con el pretexto de luchar en pos de la Patria y la real intención de extender un poco más el gobierno de facto. No importó si tenían el entrenamiento adecuado, si tenían las herramientas necesarias para la supervivencia en un clima y situación tan hostil y, sobre todo, si no peleaban por una causa ya perdida de antemano.

Más de 700 murieron, y los que no corrieron con esa suerte siguen sufriendo la carga de seguir con vida.

25 años. Que los caídos sean recordados, honrados y descansen como merecen; y que aquellos sobrevivientes de Malvinas no esperen en vano como el coronel a quien nadie escribía de García Márquez: que obtengan el reconocimiento que corresponde, no sólo por haber burlado la muerte, el hambre, el frío y el miedo, sino también por haber sido otras de tantas víctimas de esa dictadura que hasta el día de hoy reconstruyen su vida por culpa del pasado.

Vanesa Ocampo.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Lara Fachino.

A 25 años, recordando…

Hoy sabemos que el fin de la guerra de Malvinas no era más que estirar la dura agonía de un gobierno de facto. Hoy lo sabemos, parece que el pueblo de ese entonces no se daba cuenta que el mismo gobierno que estaba empezando a repudiar, era el que apoyó cuando se declarò la guerra.

Para este gobierno, la única salida para seguir en pie era teniendo el pueblo a favor o, teniéndolo entretenido en algo como un Mundial ganado. Como el efecto del Mundial había pasado, no tuvo mejor idea de comenzar una guerra contra uno de los líderes mundiales.

Con la más mínima estrategia de combate, con una pésima preparación de los soldados, y para mejorar la situación, con la más barata y vieja artillería, digna de un país del 3º mundo. Así la Junta declaró la guerra y mandó a chicos de entre 18 y 23 años a la guerra, y ellos, valientes ante todo, fueron sin saber qué encontrarían en el campo de batalla.

Chicos del Litoral y de Buenos Aires se iban a una guerra al sur, pueden imaginarse que más allá de su pobre preparación como soldados, ¿qué tipo de resistencia al frío podían tener? Ninguna. Muertos de frío, de hambre, de miedo sin saber lo que pasaría, ellos lucharon igual, pelearon sin ningún apoyo más que el de sus compañeros.

Hoy debemos recordar a estos soldados con el mayor respeto y orgullo, porque ellos fueron a la guerra apoyados por el pueblo del que hoy somos parte, y más allá de todo, ellos lucharon. Lucharon en la peor situación física y mental en la que puede estar un ser humano. Así volvieron y nadie los apoyó porque habían perdido, habían perdido mucho más que unas tierras y nadie los escuchó. Por eso, ahora y para siempre hay que recordarlos con el mayor orgullo, porque ellos fueron y serán héroes aunque no hayan ganado un Mundial de Fútbol.

Lara Fachino.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Micaela Del Gaudio.

Malvinas, a 25 años del último intento desesperado de los militares liderados por Galtieri de permanecer en el poder ... una muestra más de la negligencia de aquel gobierno nefasto comandado por un general borracho,que creyó poder enfrentarse a Inglaterra, un país con una extensa trayectoria en enfrentamientos bélicos, el cual subestimó la importancia de Argentina para los Estados Unidos suponiendo que obtendría su apoyo.

Mandando a las pequeñas islas del sur un pequeño ejército formado por soldados con muy poca experiencia, sin los elementos necesarios para enfrentar la crueldad del clima y algo tan importante como fue la superioridad armamentista inglesa.

Por medio de presiones a la prensa como embargos a sueldos y la pérdida del cargo, logró engañar al pueblo que el 30 de marzo reclamaba la democracia en la plaza y 3 días después demostraba su apoyo a partir de un efímero nacionalismo creado para la ocasión, alimentado con frases como "estamos ganando" y "que venga el principito" disimulaba algo que para muchos era obvio, Malvinas era una guerra perdida, su gobierno se desmoronaba, el país se venía abajo.

Finalmente, Malvinas sigue siendo una inconciencia de Galtieri que le costó la vida a más de 600 personas ... cuyas secuelas en los sobrevivientes nos muestran al día de hoy el olvido por haber sido derrotados.

En estos 25 años, Malvinas sigue siendo la vergüenza de una guerra absurda

Micaela Del Gaudio.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Damián González.

A través de los siglos, las guerras han marcado y hecho lo que hoy es HISTORIA. Todos sabemos que las guerras son horribles y crueles, pero desgraciadamente son la única salida que se tiene cuando la diplomacia no es escuchada o puesta en práctica.

Una de las guerras que marcó importancia en la historia de nuestro país (Argentina) fue la famosa Guerra de Malvinas.

La guerra estalla cuando Argentina no aprueba la diplomacia. El problema de Malvinas no era una cuestión limítrofe para resolver, sino un conflicto de soberanía territorial.

¿Cómo solucionar la vieja cuestión?

Recuperar la soberanía en las islas Malvinas era ya una cuestión de Estado y no un tema del gobierno del momento; Los partidos políticos argentinos se habían unido para luchar; es que Malvinas era una cuestión que requería continuidad.

Lo que era, y aún es, la opinión de muchos, es que esta guerra, fue una guerra innecesaria, ya que el país no estaba en condiciones de llevar a cabo un conflicto de tal magnitud, y más aún, sabiendo que los ingleses ya habían tomado todas las islas para aquel momento.

Lo que no fue tomado en cuenta era frente a quien no enfrentábamos; ellos tenían todos los elementos, y la instrucción necesaria. Sin embargo, no supimos ver que nuestro país no estaba regido por una persona en su sano juicio, quien mandó adolescentes de lugares recónditos de Argentina, sin experiencia alguna, para que peleasen por la patria mientras los militares de rango escapaban cobardemente, y luego decía "si quieren venir que vengan, les daremos batalla" para hacer creernos que íbamos ganando, sólo para poder permanecer en el poder indefinidamente. Todavía nos emocionamos cuando vemos las fotos de aquellos jóvenes muertos de frío, de hambre, miedo y desolación.

Lo que es importante destacar, que a la hora de la guerra, en el pueblo se mostró: el esfuerzo, la unión, la solidaridad, el desprendimiento repentino y el acompañamiento voluntario (desde frazadas, alhajas, alimentos, dinero, y demás pertenencias que la gente ofrecía, pero que nunca llegaron)

¿Es un tema inconcluso o una lamentable pérdida? Lo que sí se sabe es que en nuestros corazones aún palpita la fuerza de recuperar lo que alguna vez nos perteneció, a nosotros, al pueblo argentino. Sentimiento que aún está en los ex combatientes de hoy en día, que tienen las desgracia de no ser atendidos por el Estado como es debido.

Hoy, 2 de abril del año 2007, NO dejamos de recordar a todos aquellos que hoy descansan en esas tierras tan lejanas y que pelearon con el convencimiento de una causa justa.

Damián González.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Alejandra Cipolla.

El 2 de abril de 1982, Leopoldo Fortunato Galtieri, ordenó tomar la capital del archipiélago gobernado por el Reino Unido e izar la bandera argentina. Siguiendo sus órdenes, miles de militares en su mayor parte jóvenes, desembarcaron en las islas Malvinas con la excusa de luchar por su patria; a nadie le importó si realmente estaban preparados para dicho combate en todo aspecto.

Pese a esto lucharon, pero lamentablemente más de 650 combatientes murieron y hubo más de 1000 heridos. Todo esto gracias, básicamente, a una decisión absurda de un gobierno militar, determinación que en realidad ayudaba a ocultar la deteriorada administración que el régimen venía llevando.

Alejandra Cipolla Bäumler.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Ana Sorín.

Malvinas 25 años

Cada 2 de abril homenajeamos a los caídos en la Guerra de las Malvinas y desfilan por los noticieros, las radios y hasta por las aulas, numerosas oraciones nacionalistas reivindicando la posesión de las islas, que por derechos son argentinas.

Todos los años, casi por inercia, levantamos los brazos y nos unimos en masa dándole la espalda a Reino Unido, a todo ese hemisferio que nos menosprecia; nos sentimos orgullosos de nuestro folclore, de nuestro chamamé y de haber nacido de este lado del globo terráqueo. Sin embargo, ¿cuántos son los argentinos que por amor a su tierra exigen de verdad, que más allá del simbolismo de una bandera, se sienten nativos de un pueblo y una cultura latinoamericana, instando a la memoria y no al olvido?

A veces pareciera que fechas como éstas nos recuerdan a un partido de fútbol, a un Mundial o a un simple deseo de sentimiento de identidad grupal.

La gente tiende a pensar que por ser conflictos pasados han desaparecido, que los malos están en la cárcel pagando su condena arrepentidos y que dormimos bajo el cobijo de la justicia, pero la sorpresa reside en que no es tan así, que no están tan en la cárcel y que no son tantas las fuerzas del bien las que nos amparan.

Basta de hacer la vista gorda, de asentir ante hipocresías mundanas, basta de escuchar promesas, doble discursos y de conformarnos con simples placebos. Somos el pueblo y exigimos verdad, somos el pueblo y “nosotros” gobernamos. Resulta vergonzoso admitir que fuimos cómplices, que el 30 de marzo del 82 miles de personas nos manifestamos en Plaza de Mayo contra la dictadura militar, para tres días más tarde en el mismo lugar apoyar eufóricamente al gobierno de Galtieri.

Aquel combate que se llevó a cabo albergó más que la reivindicación nacional, más que la recuperación de nuestro territorio y de la defensa ante el Primer Mundo. Aquella guerra que en vidrieras fue vendida como una causa noble y justa, fue elaborada por una innoble e injusta dictadura, por corruptos y asesinos que enviaron combatientes inexpertos a un terreno desconocido, matándolos de hambre y frío sabiendo que no volverían.

Resulta irónica, por no decir amargamente cómica la idea que éstos tenían por nacionalidad, condenaban a John Lennon por cantar en inglés, mientras estaban secretamente aliados con Estados Unidos y entregaban a la soberanía extranjera el manejo de nuestra economía.

La Guerra de las Islas Malvinas fue tan sólo un recurso para perpetuarse en el poder. Como juventud debemos reconstruir el pasado para afrontarnos al futuro, fomentar un punto de vista crítico y político, porque las cuestiones sociales nos influyen a todos, porque en definitiva, los muertos los pone el pueblo.

Ana Sorín.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Pablo Lavandeira

Esta es la crónica de un capricho de la historia, de una guerra con soldados de un solo bando, y del otro, chicos.

43 años, esa sería la edad que tendría la mayoría de los 700 soldados que murieron en Malvinas.

Padres, hijos, hermanos… dieron la vida por una injusta razón, y de la cual ellos no tenían nada que ver.

Vamos a situarnos en tiempo y lugar, de esa manera comprenderemos que fue lo que sucedió en esas islas que ninguno conocía hasta ese entonces por más de algún mapa que habían hecho, poco tiempo antes, en la secundaria.

Dos gobiernos en decadencia, con poca aceptación popular. Uno, además, dictatorial. Éste último no tiene mejor idea que, para salvar a su gobierno, emprender una campaña para recuperar unas islas perdidas hace más de 100 años a manos de uno de los imperios más grandes del mundo. Una gesta poco probable de conseguir si decimos que Argentina no contaba ni con poder tecnológico ni estratégico, y sobre todo militar para afrontar una guerra.

Entonces, ¿cómo se la afrontó? Se enviaron al campo de batalla a las entonces clases 1961, 62 y 63, éstos últimos todavía sin haber terminado la instrucción militar. Si sacamos cuentas nos van a dar que eran jóvenes de entre 21 y 18 años. Todos -encima- entrenados y con locación en cualquier lugar del país menos la Patagonia.

No estaban preparados para soportar el constante frío del sur, ni el terreno árido y de piedras. No estaban preparados para mantener un combate contra una potencia militar.

Es así que además de sufrir todo lo que iban a sufrir, tuvieron que soportar la falta de equipamiento (municiones, armas, capas y botas para la lluvia y el frío, y un montón de cosas más) y la alimentación escasa. Entonces, ¿cómo se pone, por ejemplo, a un chico correntino de 18 años, sin instrucción necesaria, ni equipamiento, ni comida, se podía pensar que podía soportar eso? Honestamente, no lo sé. Creo que era más amor a la patria y falsas promesas de gloria, provenientes de superiores, lo que hizo que mientras que pudieran estos chicos que en el 78 juntaron figuritas del Mundial, dieran la vida en la guerra.

La rendición no fue mucho peso, pero fue demasiado para lo que se podía esperar. 74 días, ese fue el lapso de tiempo de esta dura guerra.

Los que regresaron, a la luz de la Luna y sin las cámaras de los medios tuvieron y tienen que soportar aún la falta de reconocimiento adecuado acorde a lo que hicieron. Y no sólo los que estuvieron en combate son ex combatientes, todo aquel que estuvo dentro del teatro de operaciones, porque el vivir en alerta roja durante 74 días, en constantes maniobras y con el miedo a que un misil acabe con tu vida. Fue lo que tuvieron que soportar, por ejemplo, en Comandante Piedrabuena o en Puerto Belgrano. Y todos estos no son considerados ex combatientes.

Muchos de los que regresaron quedaron lisiados de por vida y siguen esperando un subsidio del Estado. Otros regresaron con problemas psiquiátricos y decidieron quitarse la vida. Todo, pero todo aquel que regresó de Malvinas no fue más la misma persona.

Hoy, 25 años después, debemos recordar este hecho como una tragedia más en Argentina. Una tragedia que se llevó 700 almas entre los ahora y siempre héroes argentinos y los soldados ingleses. Una tragedia que tiene que servir para aprender de los errores, una tragedia que nunca más se tiene que volver a repetir.


Pablo Lavandeira Starópoli.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Mariana Leibinstein.

Es curioso como no sentimos el paso del tiempo a pesar de los años. Más llamativo es aún, tal vez, saber que ciertos hechos históricos sin necesidad de haber sido parte de ellos, familiar de involucrados o haber estado vivos, forman parte de nosotros.

Es por eso que no es de extrañar que se hable en primera persona de cosas que algunos aseguran que no conocemos. Participamos de la defensa y no del ataque. Nosotros como pueblo, los que estuvimos llorando a nuestros seres queridos y los que lloraron sangre por lo que todos deseábamos, algunos de nosotros fueron a pasar frío, hambre y miedo por una tierra que nos pertenece, pero sin saber más que eso o el cuento que nos vendieron.

Otros perdieron toda esperanza y unos pocos guardaron un poquito de ley, aún concientes del peligro que se exponían nuestros hermanos. Una mascarada, intenciones y organización se encargaron de comprar nuestros sueños.

¿Qué se llevaron? Jóvenes inexpertos, ángeles de nuestra fe. De a poco se fue perdiendo todo resto de esperanza. Los chocolates que enviamos a aquellos héroes de hojalata y las cartas que adjuntamos estaban en el kiosco de la esquina.

Nos estaban mintiendo en las pequeñas y grandes cosas. Por eso, le decimos NO al engaño, le decimos NO al olvido y le decimos NO a la guerra injusta. Ese trocito de patria que se quedó con parte de nosotros, nuestros deseos y sueños de libertad.

Callar y olvidar es algo que los que arriesgaron la vida por Malvinas no perdonarían. Somos ellos. No lo hagamos.

Mariana Leibinstein.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Catalina Antognini

-No no, este lunes es feriado. Así que los únicos días hábiles de la semana son martes y miércoles.
-Ahh, el lunes es feriado también???

Sí, todavía hay gente que pregunta estas cosas cada 2 de abril de su vida. También hay gente que no lo pregunta y se va el fin de semana largo a descansar afuera. Gracias al feriado que no sabe a que se debe.


¿Es justo? Dentro de algunos años, ¿pasará lo mismo con el 24 de marzo? Una fecha más dentro del año para dormir hasta más tarde, hacer un viajecito o solamente no hacer lo de todos los días.


Que esto no ocurra es pura y exclusivamente responsabilidad nuestra. Obviamente, nunca es bueno generalizar; siempre están los programas especiales, algunos buenos, muy buenos, otros siempre iguales. Están los suplementos especiales, las crónicas de los noticieros y la gente concientizada que los lee, los ve, los escucha o participa de alguna actividad especial.

Todo es válido, todo sirve para no echar al olvido este capítulo de la historia Argentina, uno más de los tantos terribles dentro de la última dictadura militar.

Olvidar, no saber, o no interesarse sería lo terrible. Olvidando corremos el riesgo que vuelva a ocurrir. Ignorando les estamos faltando el respeto a los soldados que quedaron allá, a los que volvieron, a los que están, y a los que ya no.

Caty Antognini

Emotiva reflexión de los alumnos del Colegio 19 frente al terror, la muerte y el genocidio de la última dictadura militar: ¡Nunca Más!

24 DE MARZO Y UN NUEVO ANIVERSARIO DEL GOLPE DE 1976

Convocados por el Taller de Periodismo escolar, adolescentes de diferentes edades se animaron a pensar sobre los alcances del último golpe de Estado y las terribles secuelas que dejó en la sociedad argentina. La importancia de la memoria para el recuerdo de un hecho que no puede volver a repetirse, fue el centro de todos los pensamientos. Los jóvenes coincidieron en su condena contra el genocidio y el terrorismo estatal. Un texto para pensar.

31 años ya, parece tanto tiempo. 31 años del comunicado número 1, de ese momento nefasto para la historia de este país. Se venía palpitando a partir de la muerte de Perón y la asunción de Isabel Martínez el país ya no fue el mismo, y el 24 de marzo de 1976 terminó de estallar esa bomba”, así se expresó el joven Pablo Lavandeira, estudiante de 4º año del Colegio Nº19 “Luis Pasteur”, en el marco de una labor de análisis y reflexión acerca de la pesada significación de un período negro de la historia contemporánea de los argentinos, como fue el golpe militar del 24 de marzo de 1976 y su secuela de violencia, terror y muerte en la Nación.

“Este año se cumple el 31 aniversario del último golpe de Estado, realizado el 24 de marzo de 1976, en donde las Fuerzas Armadas tomaron el poder por vías no constitucionales con la excusa de imponer el orden en una Argentina descontrolada y subversiva. Con este fin las juntas militares que presidieron al país a lo largo de 7 penosos años de constante quiebre de las garantías constitucionales y los derechos humanos, se embarcaron en la etapa más oscura de la historia argentina”, pensaba en voz alta y dejaba su registro en el papel el locuaz Joaquín Túñez, alumno de 5º año y ex presidente del Centro de Estudiantes del bachillerato de Villa Devoto.

Al igual que su compañera en el Taller de Periodismo colegial y ex alumna de la institución, Lucía Singh, el recuerdo de una fecha muy especial, “el 24 de marzo es una fecha que nos traslada al año 1976, cuando tuvo lugar el último golpe de Estado y comenzó la dictadura militar. Terrible dictadura que se caracterizó por realizar secuestros, torturas, asesinatos y apropiación ilegítima de bebés, hechos que obviamente violaron los derechos humanos. Esta planificación desde el poder, define que fue un terrorismo de Estado”.

“Con la asunción de la Junta encabezada por Videla, Massera y Agosti, comenzó lo que fueron hasta 1983, años en que la música, el arte, el cine, el teatro, el deporte, la ciencia y todo aquello que no era bueno”para que la sociedad pensara, progresara o simplemente todo lo que no le gustaba al gobierno sufrió su mayor censura”, remarcó con particular énfasis el inquieto Pablo Lavandeira. Julián Jamardo, de 5º año, eligió el camino de las contradicciones para mostrar su amargura ante un nuevo aniversario de aquellos años de plomo, “en nuestro país fue de esta manera, si bien muchos de nosotros fuimos víctimas de este desastre, fuimos culpables en un principio al permitirlo, al salir a aplaudirlo a la calle; en esa época, Jorge Luis Borges elogiaba a Pinochet, cenaba con Videla y decía que la democracia era como la peste bubónica. Es sorprendente de quien proviene el pensamiento, pero lo más sorprendente es que todavía siga vigente”.

Las consecuencias del golpe del 24 de marzo

Maximiliano Vadell Cosin reconoció que “lo que nos dejó para mal el golpe militar ya, más o menos, lo sabemos todos. Los desaparecidos. Madres y Abuelas que aún hoy buscan desesperadas a sus hijos y nietos, o mejor dicho, a los cadáveres de sus hijos y a sus nietos que están pero que no lo saben. Nietos que ahora son los nietos de madres de militares represores que los tomaron como botín de la masacre”. Con un certero análisis sobre la intervención de la dictadura en el plano económico enfatizó que “no hizo más que acabar con todo el proceso de igualdad social y económica que se había logrado entre ricos y pobres, y todo un proceso de modernización del aparato industrial; es decir, el comienzo del cambio del modelo económico agroexportador por el modelo industrializado impulsado por el peronismo y algunos radicales. El tremendo endeudamiento del país a través del pedido de préstamos -fundamentalmente al FMI-, que obviamente no se utilizaron para mejorar el país sino que para mejorar los bolsillos de los gobernantes”.

En la misma sintonía, el inquieto Joaquín Túñez centró su explicación en “la profundidad que alcanzó, a nivel económico, con un proyecto neoliberal de sistema que se propuso terminar con la inflación, pero sólo logró quintuplicar la deuda externa, destruir nuestra industria y perpetuarnos en el modelo que más convenía a los amigos del Norte”. Y prosiguió que “en lo político, con la supresión, censura y aniquilación en el sentido más literal de toda suerte de oposición y/o ideología, que atentara contra el modelo golpista; sus consecuencias se encuentran reflejadas en las conductas actuales producto de las secuelas del no te metás, algo habrá hecho y la política como mala palabra. En lo social, logró imponer la premisa de silencio es salud en su profundo significado derrumbando así el crecimiento cultural y educativo de varias generaciones con el fin de implementar este nefasto modelo de país”.

El ex presidente del centro estudiantil del ex Nacional 19 volvió a conectar la violación de los derechos humanos en tiempos de la dictadura y el plan económico de los militares golpistas, “como herramienta para la implementación de estas políticas, se estatizó y masificó dado que ya se venía produciendo en democracia a manos de la Triple A, la desaparición forzada de personas. Instrumento por el cual se encargaron de eliminar a toda una generación de periodistas, estudiantes, obreros, abogados, políticos y muchos otros que claramente no cuadraban en los ejes trazados y, sin los cuales, los militares buscaron perpetuarse en el poder y aplicar sus ideas”.

“Nos quitaron a la juventud, nos quitaron a nuestros pensadores, callaron sus palabras, sus pensamientos creyendo que con eso bastaría, pero no se dieron cuenta que no era suficiente que la memoria de los que seguían luchando no era fácil de callar y el dolor de la pérdida lo hacía aún más fuerte”, manifestó Micaela Del Gaudio, de 15 años. Con el mismo tenor, Lucía Singh trazó una síntesis sobre lo que dejó la última dictadura según su óptica personal, “un saldo muy negativo: 30.000 desaparecidos; una situación económica peor que la de los años anteriores al golpe, y una sociedad atrasada, destruida y dividida, ya que se infundió el terror, al tiempo que se convirtió en costumbre vivir con miedo”.

Pablo Lavandeira amplió las dos definiciones aportadas por sus compañeras en el terreno de los crímenes de lesa humanidad cometidos en esa época oscura, “misteriosamente, la gente empezó a desaparecer, apareciendo muertos algunos o simplemente quedando desaparecidos hasta nuestros días. Estudiantes que iban a villas a enseñar a los más necesitados, participantes de centros de estudiantes o partidos políticos, escritores, madres, padres, hijos, futuras madres -éstas últimas dando a luz a hijos que nunca verían, que serían entregados a familias postizas-”. Agregó, “lentamente en Buenos Aires empezaron a aparecer señoras, se decían madres de los desaparecidos, abuelas de esos nietos. Ellas encabezaron una lucha que sigue hasta nuestros días buscando a sus hijos, a sus nietos. Pasaron los años, cada vez más crecían los desaparecidos, los problemas económicos y, también, el malestar social”.

Pero, una profunda investigación encabezada por Micaela Del Gaudio sirvió para sacar a la luz el rostro más perverso del régimen militar que se adueñó de las almas y mentes de los argentinos entre 1976 y 1983. Los campos de las artes, la cultura y la comunicación sufrieron como pocos el embate de la mano criminal de quienes se convirtieron en amos y señores de una sociedad que poco pudo hacer para enfrentar el oscurantismo. “Una muestra de lo que sucedía a aquellos que seguían publicando de la buena literatura es la quema de libros que debió afrontar el CEAL (Centro Editor de América Latina), en junio de 1980. Algunos escritores optaron por el exilio, desde donde expusieron públicamente la situación de aquella época. Es el caso de Saer o Manzini. Otros siguieron en el país sobreviviendo, y a pesar de los riesgos que implicaba, mostraron las consecuencias del gobierno militar como Rodolfo Walsh, quien al cumplirse un año de la llegada de los militares al poder hizo pública su famosa Carta a la Junta Militar donde denunciaba 15.000 desaparecidos, 10.000 presos políticos y 4.000 muertos. Al día siguiente desapareció”.

Un legado de huellas profundas

Una vez más, Micaela Del Gaudio, una adolescente preocupada y angustiada por el dolor de un pasado de tinieblas y muerte, dejó una contundente definición con un texto de honda significación, “31 años de lucha incansable, 31 años pidiendo justicia por los que ya no están, los que no aparecen y los niños que les quitaron. Son las abuelas, son las madres, son todos aquellos que en 31 años nunca dejaron de luchar. En la dictadura, en la democracia con la marcha o con el pensamiento. Están los que los apoyaron y los que no pero no dejaron de reclamar memoria, verdad y justicia”.

Al igual que su compañera, Priscilla Dionisi, una alumna de 4º año no dejó lugar para la duda a la hora de exponer su punto de vista, “Cada vez que me pongo a reflexionar sobre lo que pasó ese 24 de marzo de hace tres décadas atrás, algunas dudas típicas se me vienen a la mente como si fue sólo culpa de quienes se impusieron al gobierno, o que también gracias a parte del mismo pueblo. Y si también ese pueblo pensó en algún momento que ese gobierno de facto no iba ser para nada democrático, y que ni tenía siquiera como objetivo cambiar las ideas de la población con palabras. La verdad es que no puedo asegurar nada, lo único que puedo decir es que sucedió y que mucha gente nunca va a volver a ser la misma, ya sea por el miedo que quedó en la mayoría o porque nuestras edades como ciudadanos cambiaron. Lo único que anhelo es que después de tantos años de lucha por justicia, formemos un país mejor”.

Su amiga y compañera, Daniela Rubaldo Tarrab acotó en unas cortas líneas, “recordar, hacer memoria, tener a mano el pasado para analizarlo detenidamente. Pero, ¿cómo recordar algo que no vivimos? Mi generación no tiene recuerdos vivos sobre esa nefasta época, no vivimos la aniquilación de una generación casi completa. Entonces, nos queda escuchar a los que sí vivieron esos años, informarnos, sentir cada pequeña marca con la que nos encontramos. Es nuestra responsabilidad apropiarnos de ese pasado y mantenerlo cerca nuestro en todo momento. No dejarlo morir en el olvido, sin importar la cantidad de aniversarios que se cumplan”.

Pablo Lavandeira, en su análisis, trajo a la memoria uno de los hechos más dramáticos de los tiempos de la dictadura, la guerra de las Malvinas -que en este año se cumplen 25 años de una insólita aventura de los militares en 1982-, “un general borracho inventó una guerra para intentar salvar el gobierno. El fracaso fue enorme, jóvenes muertos de frío y hambre, dieron la vida por una causa que desde su inicio era inútil. Fue el último intento por seguir con el gobierno militar. Las elecciones de 1983 devolvieron la tan necesitada democracia. Era el fin de la dictadura más sangrienta de Sudamérica, dejando más de 30.000 desaparecidos”.

Tajante, dura y enfática resultó la intervención de la ex alumna del viejo Nacional 19, Catalina Antognini, “por más que me digan que esto es una democracia y como tal hay diferencias de opiniones, éste es un tema que no admite -en forma coherente- una variedad de posturas. Esto pasó, nos pasó. Sucedió, punto”.

A modo de síntesis: la Memoria

Joaquín Túñez, en el cierre de su pensamiento, delineó una fantástica reflexión sobre el significado de la memoria, “quizás la enseñanza más importante que nos dejaron estos terribles años fue, junto con el valor de las instituciones democráticas, el de la memoria. La memoria como verbo, no sólo como el simple recuerdo de una terrible época pasada sino entender que hacer memoria es estar activos, es saber que formamos parte y eso también es una responsabilidad. No somos ciudadanos democráticos sólo poniendo un voto en una urna, debemos participar, formar parte para que nunca más un gobierno que suprima los derechos y garantías de las personas dirija nuestro país. Para que nunca más desaparezcan personas por pensar distinto, para que podamos estar orgullosos de que construimos un país con el sudor de todos y no con su sangre”.

Julián Jamardo, en su último año del secundario dejó una idea final, “aprendamos de nuestros errores y no nos tropecemos dos veces con la misma piedra, para eso sirve la memoria”. Micaela Del Gaudio, por su parte, reflexionó estableciendo una certera antítesis entre memoria y olvido, “necesitamos de la memoria para que no quede en el olvido, para que nunca más se permita esto, verdad para esclarecer todas aquellas cosas que aún no sabremos y justicia para los que no están, para sus familias, para sus amigos, justicia para el pueblo”. La joven Mariana Leibinstein también dio su aporte, “las Madres, las Abuelas y los Hijos se han ganado los apellidos Memoria, Lucha y Justicia respectivamente, al hacerle notar al terrorismo de Estado que se ha equivocado al creer que el holocausto de todos los desaparecidos quedaría en el olvido. La sociedad no ha permitido que eso suceda, y no tolerará una nueva dictadura”.


El cierre, como no podía ser de otra manera, le correspondió a Joaquín Túnez, “hoy por hoy sabemos que si bien hay muchísimas cosas que cambiar, es desde la democracia y el respeto mutuo desde donde podemos cambiarlas, sabemos que nunca será desde una dictadura. Memoria es pelear por los derechos que hoy gozamos y por todos los que aún no nos han sido reconocidos, pelear por la democracia”. Auspiciosa y saludable la tarea realizada por estudiantes secundarios del bachillerato de Villa Devoto que participan de su taller de periodismo, en una reflexión practicada con motivo de un nuevo aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976. A 31 años de la noche más oscura de la Argentina, los jóvenes levantaron su voz para decir ¡Nunca Más!

Investigación Periodística: El Taller de Periodismo del Colegio 19.
Redacción y Producción: Claudio Morales.

Madres de la Plaza, a 30 años

Madres

Las locas. Las Madres de Plaza de Mayo. Son los nombres con los que comúnmente las conocemos, pero, ¿quiénes son estas mujeres que sin importar el peligro que representara para su propia vida salieron a gritar contra la desaparición de sus hijos en plena dictadura militar? Son las mismas que inculcaron la lucha a todo un pueblo demostrando tenacidad y coherencia en los 30 años de demanda de juicio y castigo a los culpables.

Ya se había cumplido un año desde la usurpación del poder por parte de los militares a manos del general Videla, cuando ellas debían soportar jornadas interminables en el Ministerio del Interior, en cuarteles, en iglesias y en despachos de jueces donde siempre obtenían las mismas respuestas absurdas ante la desaparición de sus hijos. Una madre, la líder de aquel movimiento que comenzaba a gestarse, Azucena Villaflor De Vicente, dijo: "todas por todos", y así a partir del 30 de abril de 1977 comenzaron a reunirse en la Plaza de Mayo.

La primera vez fue un sábado -luego decidirían cambiarlo a un viernes y finalmente quedaría instaurado el día jueves para la ronda a la plaza por ser un día con mucho movimiento y el objetivo era ser vistas-. Sólo fueron alrededor de 14 madres a la plaza, según los testimonios de Hebe de Bonafini y Nora de Cortiñas, pero con tantos desaparecidos cada madre se propuso traer a otra madre.

Así, el movimiento comenzó a crecer, uno de sus primeros objetivos fue entregar una carta a Videla, a quien todavía llamaban presidente, firmada por todas las madres para que diera a conocer donde se encontraban sus hijos. Al tiempo de entregar la carta -de la cual nunca tuvieron respuesta- se infiltró en el grupo el capitán de la marina Alfredo Astiz, quien intentaba enhebrar una relación entre las madres y la agrupación Montoneros, cosa que no pudo comprobar.

En diciembre del 77, entre los días 8 y 10, secuestraron a 3 de las integrantes más significativas del movimiento, Azucena Villaflor De Vicenti, la fundadora del grupo; Ester de Cariaga, quien venía huyendo de la dictadura paraguaya y a quien le secuestraron a su hija en nuestro pais; a Mary Ponce, que trabajaba en la base de la iglesia dando un gran golpe al movimiento y provocando que algunas madres no quisieran volver a la Plaza. Un pequeño grupo convenció a las demás de que debían seguir con más razón por sus compañeras, de esa manera las Madres volvieron a la Plaza donde se ganaron el apodo de "locas" pues todos los jueves eran arrestadas y, sin embargo, al siguiente volvían.

Poco a poco, de esta manera, fueron haciéndose ver no sólo en el ámbito local sino en el internacional. El Mundial del año 78 fue un momento clave para que el mundo las conociera. Fue la cadena holandesa que, en vez de trasmitir el comienzo del Mundial, transmitió a las Madres caminando alrededor de la Pirámide de Mayo. Un grupo de mujeres de este país las comenzó a apoyar financieramente, permitiéndoles denunciar en el exterior las violaciones a los derechos humanos. De esta manera, las Madres cobraron un reconocimiento que las protegió, las seguían llevando presas pero el mundo ya reclamaba por ellas y defendía su lucha.

Dejando a un lado la revisión histórica del movimiento, cabe destacar cómo fueron subestimadas por los militares de turno y por las mismas fuerzas opositoras al golpe debido a su rol de madre-ama de casa, esposa, quien lleva en su vientre al niño y quien lo formaba ética y moralmente -más allá de su función dentro de la casa se las consideraba inútiles fuera del hogar-. Esas madres amas de casa, ante la falta de respuesta salieron de sus hogares y hoy llevan 30 años luchando por la aparición de ya no sólo sus hijos particularmente, sino de la aparición de todos los hijos. Julio Cortazar, ya exiliado en Francia, dijo: "Lo irracional, lo inesperado, la banda de palomas, las Madres de Plaza de Mayo irrumpen en cualquier momento para desbaratar y trastocar los cálculos más científicos de nuestras escuelas de guerra y de seguridad nacional".

El rol de estas mujeres se ha ido expandiendo en los 30 años de lucha, 30 años de pedir justicia, 30 años de memoria y dolor por sus hijos, por los hijos de todo un pueblo, por un pasado que nos duele y que no debemos olvidar, por un presente con conciencia de que no debe volver a pasar.
Micaela Del Gaudio.

Las Tizas No se Manchan con Sangre: la reflexión de Ana Sorín

Carta al Gobernador de la Provincia de Neuquen, el señor Jorge Sobisch.

¿Se puede matar de hambre a un maestro? ¿Se puede matar de un tiro o con un palo, con una granada o con un golpe a un maestro?

Considerando los recientes acontecimientos me pregunto si es ésta es una cuestión discutible o si hace falta contestarla y anotársela como recordatorio a los gobernadores y policías de cada rincón de la República Argentina.

No. No se puede matar de hambre a un maestro; ni de un tiro o con un palo, ni con una granada o de un golpe: no se puede matar a un maestro, tampoco pegarle, a él o a otro ser humano.... porque sí, no me mire asombrado señor gobernador, acá estamos hablando de seres humanos, también con necesidades, también con familia y claramente con sueldos que no alcanzan hasta fin de mes...


¿O cree que están aburridos? Ninguna protesta existe por ocio, no es por aburrimiento que el desempleado recurre al reclamo, tampoco el trabajador con bajo salario; por el contrario y aunque seguro nunca lo hubiese pensado, la protesta es originaria de una necesidad imperiosa al no poder cumplir con las necesidades cotidianas, y por eso mismo es un derecho.

Protestar, opinar y reclamar lo justo se dicen pilares fundamentales en un país que toma la supuesta democracia como modelo... Creo que estamos equivocados y que este término no está de más; el llevar una etiqueta progresista no nos hace totalmente libres de regímenes represivos de la estirpe de aquél que sufrimos hace tres décadas. No vivimos democráticamente por votar cada cuatro años creyendo estar eligiendo nuestro futuro, si ni siquiera somos escuchados una vez que alzamos la voz... si cuando un maestro protesta, se le pega.


La verdad es que poco sabe la Argentina lo que este término implica, porque de una u otra forma nos controlan, de una u otra forma nada ni nadie se extralimita de lo políticamente correcto, y cuando lo hace... se le pega. Se le pega y dispara con gases lacrimógenos al trabajador en Neuquén, se le tira balas de goma en Salta y se lo persigue, militariza y ataca en Santa Cruz.


Esto no es casualidad, el hecho de que nuestro compañero Carlos Fuentealba haya sido asesinado en manos de una fuerza represora por orden de un gobernador fascista (que nunca se arrepintió de haber ordenado LA orden) no es el único indicio con el que convivimos de país no-democrático, de derechos ignorados y de violencia innecesaria.

No podemos seguir tolerando agresiones, faltas a los derechos humanos o laborales; no podemos seguir pensando que “algo habrá hecho” y temer a protestar y defender lo nuestro. Hay que hacerse escuchar y hacer volver el poder a donde pertenece. No se puede matar a un maestro, eso lo sabemos todos... o sino dígame usted, señor Sobisch, ¿qué le parece matar un gobernador?

Ana Sorín.

Las Tizas No Se Manchan con Sangre: la reflexión de Micaela Del Gaudio

CARLOS FUENTEALBA

Carta a un amigo: ¡Hola! ¿Cómo estás? Espero que mejor que aquí, te cuento que en una provincia al sur de mi país hay muchos problemas entre los habitantes y su gobierno.

El mismo no deja que la prensa se comunique con total libertad y, desde hace unos años, ya reprime a todos aquellos trabajadores sin discriminar profesión, que intentan hacer valer su derecho a un salario digno o simplemente reclaman en contra de los hechos que los aquejan.

Éste no es el único lugar de mi país en el que suceden estas injusticias pero hay algo que resaltó a esta provincia del resto. Sucedió hace unos días durante una marcha de docentes que reclamaban mejoras salariales, donde no sólo fueron reprimidos con palos y gases lacrimógenos, como ya es común en toda represión a manos de la policía sino que en manos de esta última la manifestación dio un giro trágico.
A manos de un oficial que se encontraba de civil, un docente recibió un balazo de goma en su cabeza, el cual lo hirió de gravedad y luego de agonizar durante todo un día le provocó la muerte cerebral, que le costó la vida.

Este docente era Carlos Fuentealba, de cuarenta años de edad, profesor de física y química en una escuela de un barrio popular al oeste de la provincia de Neuquén, donde también era delegado de base de la institución. Definido como un "muchacho de campo", humilde por sus allegados, como un excelente profesor por sus alumnos y un muy buen colega por sus compañeros; este docente, al igual que otros tantos, convivía con la cruel realidad de la falta de recursos y un salario insuficiente, sin embargo, como todos era de aquellos que nos enseñan a escribir, a pensar, a tener autocrítica con sus mayores armas: la tiza y la lucha.

Amigo, verás que las cosas no están tranquilas aquí, maestros reprimidos en varias provincias y una impunidad en el accionar de las fuerzas que se llevó la vida de un esposo, un padre, un amigo, un educador, que dejó un hueco irremplazable.

Te darás cuenta que no es fácil reclamar porque quien debe escucharnos sólo lo hace a veces. Debemos tolerar ser testigos de hechos aberrantes como el asesinato. Espero poder escribirte nuevamente contándote que se hizo justicia por esta familia que ha sido destrozada y te escribo una frase que está siendo muy usada por estas días: "Las tizas no se manchan con sangre".

Micaela Del Gaudio.

Las Tizas No Se Manchan con Sangre: la reflexión de Rosa Damín

El 4 de Abril del 2007, las rutas de la ciudad de Neuquén se convirtieron -a partir de una tragedia- en un aula gigante que como un espejo devuelvió imágenes de represión. El asesinato del docente Carlos Fuentealba mientras reclamaba salarios dignos que garanticen una mejor calidad de vida para todos, hace reflexionar acerca de qué modelo de país queremos construir para la Argentina.

Se dijo que el Estado debía garantizar la libre circulación por las rutas. Quienes lo dijeron fueron los que con total impunidad las cortaron hace unos pocos días “haciendo valer sus derechos”, para ellos no todos tenemos los mismos derechos.


Sin embargo, en ciertos medios no se escuchaba con la misma fuerza sostener que el Estado está para proteger y defender la vida de los ciudadanos, ¿cuál de estas funciones es más importante? El Estado no debe volver a usar la fuerza pública para ejercer violencia contra la legítima protesta social. La historia argentina carga con demasiada sangre derramada por el terrorismo de Estado.

El gobernador Sobisch competía en ese momento para las elecciones con la actual presidenta, entonces quiso diferenciarse del gobierno nacional mostrando su postura de “mano dura”. Al ordenar desalojar la ruta desató una violencia que concluyó con la muerte de un profesor con ideales y proyectos. Sólo el diálogo y el consenso social pueden resolver los diferentes intereses de los distintos sectores de una comunidad. Es necesario profundizar el debate, escuchar las distintas voces y establecer acuerdos.


No se puede silenciar las voces de los docentes en sus reclamos porque son ellos los que alfabetizan a los niños, y con esas voces. La fuerza de las palabras, que tantas veces en las aulas transmitió el docente asesinado, seguirán resonando siempre más allá de su injustificada muerte.

Rosa Damín.

Argentina: se extiende el tráfico de menores, la pornografía y la prostitución infantil

Un panorama que estremece

América Latina es una de las regiones más violentas del mundo y las personas menores de edad y las mujeres son las principales víctimas. Millones de niños y niñas en el continente viven bajo temor de ser víctimas de violencia en la casa, en la escuela y en la calle. En la Argentina, existe una preocupante violencia contra la niñez, agravada a menudo por el manejo inadecuado del problema tanto por parte de los medios de comunicación como por actores políticos y sociales. En la práctica ello se traduce en la impunidad de los agresores, en el silencio ante el abuso sexual, en la aceptación tácita de las condiciones inhumanas y degradantes que padecen miles de menores privados de libertad en trabajos denigrantes, en la pornografía de Internet o aquellos que son arrojados a la prostitución en las calles o en lugares cerrados.

Imágenes de una niñez atrapada en la prostitución y la violencia. Marcia, la adolescente misionera que pudo escapar de sus secuestradores sexuales en pleno barrio de Belgrano, lográndose así desbaratar una compleja red de reclutamiento de menores en la provincia de Misiones. Marita, una joven tucumana rubia y de clase media, cuya desaparición en 2002 originó una investigación que puso al desnudo el tráfico de personas en la Argentina con derivaciones internacionales. En la capital riojana, una niña que caminaba rumbo a la casa de su abuela nunca llegó a destino, lo que originó una pesquisa de la Justicia que descubrió una extendida banda de trata de blancas en las provincias de Córdoba y Santiago del Estero. Allí, Lorena, de 14 años, fue rescatada por las autoridades judiciales de un oscuro entramado mafioso de prostitución y drogas que roza a sectores policiales y a ex funcionarios del destituido gobierno juarista.

En nuestro país, las provincias del norte y del litoral mesopotámico parecen concentrar la atención de las bandas de apropiadores de bebés, niños y adolescentes. Es el caso de las localidades misioneras de San Pedro y El Dorado, distantes entre sí unos 80 kilómetros. En esa región, la joven Marcia de 20 años junto a Nelly, una chica de 18 años, habitan en un medio rural, selvático y de explotaciones forestales. Fueron reclutadas por personas que les prometieron un trabajo en casa de familia como empleadas domésticas con un buen sueldo en la gran ciudad. Los especialistas consideran a las provincias de Corrientes y Misiones como dos importantes nudos de la trama de la trata de blancas en la Argentina, tanto para la salida de los menores afuera del país rumbo a Brasil y Paraguay, como para su distribución a lo largo del extendido territorio argentino, en especial, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

Una vez ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires, viven encerradas en casas y departamentos que funcionan como prostíbulos. Los testimonios de las menores misioneras permitieron a la Justicia desarmar el funcionamiento de una banda que reclutaba a jóvenes del interior sobre la base de engaños de un futuro mejor con el fin de convertirlas en exclavas sexuales. El juzgado de instrucción N°10 de la Capital es quien lleva el expediente del caso. Los investigadores detuvieron a varias personas, entre entregadores y secuestradores, en una operación que condujo a increíbles narraciones de las jóvenes liberadas. “Comida no había, nos daban frutas nada más, como a un pajarito. Yo tenía hambre. Tenía sueño y no podía dormir hasta que me indicaban el turno que me tocaba”, el relato de las liberadas antes de retornar a su tierra. Nada más ni nada menos que en la fulgurante Reina del Plata. En pleno siglo veintiuno.

Una realidad oscura que estremece

Los especialistas en abuso de menores sostienen que, entre los motivos para evitar el tráfico de chicos, es que uno de los principales inconvenientes es una de las características que definen a la prostitución infantil: la gran mayoría de los que inician a los menores, o los entregan, son sus familiares. En efecto, “los gendarmes que están en los pasos fronterizos pueden sospechar que un niño está siendo abusado, pero si está con su padre, y no tiene una interdicción o un pedido de captura, no puede impedirle que cruce la frontera”, señaló un alto comandante de la Gendarmería Nacional.

Según el Consejo Nacional de la Niñez, “las organizaciones no buscan a cualquier menor sino que tratan de reducir al mínimo la posibilidad de que alguien los busque o reclame. Es por eso que buscan a chicos de familias en situación de exclusión, con problemas de violencia, de adicciones y falta de educación. Esas organizaciones también buscan a víctimas de abuso sexual o a chicos que viven en la calle”. El destino de la mayoría de los menores se ubica en los grandes conglomerados urbanos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Y, en especial, la ciudad capital. La organización humanitaria Missing Children encontró a numerosos menores sometidos a explotación sexual. “Encontramos menores que habían sido llevados de una provincia a otras, pero muchos no querían hablar. Los padres nos decían que lloraban todo el tiempo, que estaban muy caídos. Otros dijeron que conocieron chicos que estaban lejos de sus familias, pero no sabemos si los llevaron para prostituirlos", expresó una de las responsables de la entidad.

La localidad santiagueña de Añatuya se encuentra bajo investigación. Una red de tráfico de bebés quedó al descubierto frente a una causa penal donde resultaron inculpados funcionarios judiciales, médicos, empleados del Registro Civil y hasta el ex obispo local, monseñor Antonio Baseotto, por sustracción de recién nacidos. A ésta se suma otra causa iniciada en la localidad de Frías, donde dos hombres y una mujer fueron arrestados en el marco de la investigación por casos de abuso sexual de menores. A cambio de mínimas sumas de dinero o alimentos, se encargaban de conseguir favores sexuales de los chicos. Una adolescente de 17 años brindó el dato a los investigadores sobre las personas que sometían a las jóvenes.

Estos casos recuerdan a una escabrosa trama que involucró meses atrás a una banda especializada en la trata de blancas de extendidas ramificaciones por provincias del norte y el litoral, cuya desarticulación se dio tras la denuncia formulada por una joven mantenida bajo la fuerza en un departamento del barrio de Belgrano, que había conseguido burlar a sus cuidadores. La chica había escapado de un burdel y con su testimonio logró liberar a sus compañeras. “Me lastimaban, me golpeaban la cara, me hacían bañar con agua fría, mi único pensamiento era salirme y pedir socorro a cualquiera”.

Las chicas, menores de edad oriundas de la provincia de Misiones, fueron traídas desde su tierra natal con la falsa promesa que les esperaría un trabajo en una casa de familia como personal doméstico con un buen sueldo. Aunque el futuro les depararía una realidad diferente. Las obligaban a vestir con pollerita corta y botas altas. Si no obedecían las castigaban a golpes. Las hacían prostituirse seis o siete veces por jornada. Los clientes pagaban entre 50 pesos la media hora y 100 pesos la hora completa. La joven, de nombre Nancy, dijo a la prensa que “había que soportar todo”. Marcia, otra de las menores de edad, tiene doce hermanos, su papá tiene la salud deteriorada por su trabajo en el campo y su mamá hace changas limpiando casas de familia. Ella expresó que “allá en Misiones la mayoría trabaja en la calle, vendiendo su cuerpo, cantidad hay así; en Eldorado mirás así la noche y hay puterío por todos lados, de pollerita y botitas”.

Los alcances de un negocio inmoral

Organismos internacionales denunciaron en 2005 “la existencia de una compleja red de prostitución infantil que hoy maneja millones de niños”. Los más pesimistas creen que por año ingresa algo más de un millón de infantes. Y en esta expansión de un comercio tan lucrativo las nuevas tecnologías sirvieron de sostén de un negocio multimillonario, con una infinidad de sitios y páginas dedicadas al consumo de los pedófilos, que eligen a niñas de 8 años en adelante y a varoncitos de 12 años. Autoridades de la Argentina y de España se unieron el año pasado para lanzar una campaña conjunta contra el turismo sexual inspirada en la desarrollada por UNICEF con el lema “No hay excusas”. La Secretaría de Turismo de la Nación instaló afiches murales gigantes, “Proteja a los niños de la explotación sexual en el turismo”, en un intento por instalar el debate en una sociedad algo apática y asombrada por una realidad mucho más ubicada con Tailandia, Vietnam o Paraguay que en su propio país.

En la Ciudad de Buenos Aires se calcula que algo más de 3.500 niños de la calle viven y la recorren con todos los peligros a la vista. La pobreza y la exclusión social permiten que el negocio sexual con menores se instale frente a una sostenida demanda interna y a un creciente turismo sexual donde la Argentina ya forma parte de la ruta internacional. Para muchos especialistas, actualmente la Argentina resulta interesante a los ojos de la comunidad pedófila mundial. Frente a ello, la presidenta del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad, María Elena Naddeo, cree que “de ninguna manera los problemas de la marginalidad se pueden resolver con represión, con circuitos de detención en comisarías y con lo que nosotros denunciamos como la criminalización de la pobreza, que es pasar a la justicia temas que deben ser resueltos desde las áreas sociales”. Precisamente, ese organismo lanzó en los últimos meses de 2005 una campaña de concientización, “Sin clientes no hay prostitución infantil”, destinada a crear conciencia entre los ciudadanos.

La trata de personas, una violación de los derechos humanos

Se trata de un problema mundial que afecta a un gran número de niños y niñas. Según estimaciones de ONGs, el número de infantes que cada año son víctimas de la trata de menores de edad se eleva a 1,2 millones. Para UNICEF, “existe una demanda considerable de estos niños y niñas, ya que son empleados como mano de obra barata o en la explotación sexual. Con frecuencia, ni los niños y niñas ni sus familias son conscientes de la amenaza que representa la trata de menores de edad, creyendo que lo que les aguarda en otros países es un trabajo y una vida mejor”.

No hay ninguna duda que es una actividad lucrativa, siempre vinculada con redes de delincuencia y corrupción. Prácticamente se desarrolla en la clandestinidad aunque no está exenta de la protección y el amparo de las autoridades políticas, policiales y judiciales locales. “La trata de menores comporta en todo caso una vulneración del derecho del niño a crecer en el seno de un entorno familiar. Además, la trata de menores conlleva invariablemente para estos niños y niñas una serie de peligros, como la violencia y el abuso sexual. En ocasiones, estos niños y niñas que son víctimas de la trata de personas padecen incluso arresto y detención por emigración ilegal”, afirma el organismo de las Naciones Unidas encargado de velar por los derechos de los infantes.

Las cifras de 2005 resultan alarmantes pero deben llamar a la reflexión de gobiernos y ciudadanos. UNICEF estima que “cada año entre 1.000 y 1.500 bebés y niños y niñas guatemaltecos son objeto de trata de menores para su adopción por parte de parejas norteamericanas y europeas”. En efecto, en ese país la venta de bebés se constituye en un apreciado negocio. Numerosas adopciones son consideradas legítimas aunque la mayoría proviene de lo que se conoce como “la floreciente industria de la adopción”. Muchos bebés son simplemente robados, otros son vendidos por los padres y algunos son entregados voluntariamente por sus progenitores, con la esperanza de dar al bebé una vida mejor en el extranjero. Se estima que alrededor de 25 millones de dólares anuales se mueven a través del tráfico de los recién nacidos.

Postales de una realidad argentina que estremece

Los niños y niñas que viven en las zonas rurales y en las áreas urbanas pobres
corren con frecuencia un riesgo elevado. Según el informe publicado por UNICEF “Estado Mundial de la Infancia 2006”, “en comparación con las zonas urbanas, las zonas rurales suelen ser más pobres y resulta más difícil el acceso a los servicios de atención de la salud y de educación. Por esta razón, en casi todos los países donde hay datos disponibles sobre mortalidad infantil procedentes de hogares, los niños y niñas de las zonas rurales tienen más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que sus coetáneos de las zonas urbanas. Alrededor de un 30 por ciento de los menores de las zonas rurales en los países en desarrollo están sin escolarizar, en comparación con un 18 por ciento en las zonas urbanas, y más de un 80 por ciento de todos los niños y niñas que no asisten a la escuela primaria viven en zonas rurales”.

Muchos se preguntan cómo los menores terminan en burdeles o prostíbulos de pueblos y ciudades. El estudio de UNICEF afirma que “se les engaña, e incluso hay algunos que permiten la trata, seducidos por las ganancias prometidas, sin sospechar el nivel de explotación que pueden llegar a sufrir en el otro extremo de la cadena de la trata. Este delito siempre requiere un traslado, ya sea dentro de un país -desde las zonas rurales hasta un complejo turístico, por ejemplo- o a través de una frontera internacional.

En el destino final, los niños y niñas víctimas de la trata penetran en un mundo subterráneo donde prima la ilegalidad y la violencia, y en el que normalmente desaparecen”. Un investigador del caso de la red de prostitución en Santiago del Estero sostuvo a la prensa que “las chicas eran trasladadas a otras provincias y que veían cómo también eran transportadas como mercancías otras niñas de su edad, fueron obligadas a consumir drogas”.

“El traslado lleva a los niños lejos de sus familias, sus comunidades y sus estructuras de apoyo, y les deja aislados y completamente vulnerables a la explotación. A menudo pierden incluso cualquier grado de autonomía al haber sido trasladados a un lugar donde no hablan el idioma local, dificultando aún más la posibilidad de que busquen ayuda o escapen. Debido a que se encuentran de forma ilegal y sin documentos, no suelen confiar en la policía u otros funcionarios, o de obtener los derechos como ciudadanos que les permitirían recibir los servicios”, establece la publicación. Tal la situación de unas 59 jóvenes latinoamericanas rescatadas por la policía española que vivían en condiciones de esclavitud en la península ibérica.

La denuncia de la desaparición de una menor tucumana en 2002 permitió el rastreo de un grupo con ramificaciones internacionales. Para los familiares de la menor Marita Verón la lucha continúa, ellos creen que su hija está cautiva con vida. Lograron que la justicia de su provincia moviera el expediente que descansaba en los archivos activándose las pesquisas a cargo del comisario Jorge Tobar, quien misteriosamente había sido apartado del caso por orden de una fiscal. La presión de su madre, Susana Trimarco, motivó que el fiscal de la Cámara de Apelaciones en lo Penal tomara cartas en el asunto obligándole a la fiscal a reabrir la causa, constituyéndose en un ícono de la lucha contra el tráfico de personas en el norte argentino.

UNICEF establece en el estudio difundido a fines del año pasado que “los niños y niñas víctimas de la trata son casi invisibles para los expertos en estadísticas. Es notoria la dificultad que entraña la obtención de datos sobre estos niños y niñas, y es imposible recopilar estadísticas mundiales que ofrezcan alguna fiabilidad. Sin embargo, se calcula que la trata afecta a alrededor de 1,2 millones de infantes todos los años. Aunque la trata es una práctica oscura para la que no existen reglas particulares ni secuencias predecibles, es posible determinar algunas tendencias regionales dominantes.

En el caso de las chicas santiagueñas, la región noroeste de la Argentina parece ser muy rentable el negocio de la compra de niñas. Jóvenes que se convierten en marcadoras o reclutadoras usándolas para convencer a otras menores de adentrarse en el mundo de la prostitución infantil a cambio de comida, ropa y una vida mejor. Se trata de un peligroso cóctel que reúne a las condiciones de extrema pobreza en que viven, las complicidades policiales, las debilidades de un sistema judicial negligente y el accionar de grupos mafiosos que se mueven con total impunidad.

Pobreza infantil alta en una economía en crecimiento

Los últimos datos oficiales sobre la pobreza en la Argentina en 2005, difundidos por el INDEC, permiten alentar esperanzas de revertir las condiciones propicias para la instalación de un negocio ilegal tan lucrativo como cuestionable. El país está revirtiendo las alarmantes estadísticas de pobreza infantil que se subieron hasta las nubes tras la crisis institucional de 2001, al rozar el 65 por ciento el porcentaje de menores de 14 años sumidos en la pobreza y la indigencia. “Se está empezando a advertir un cambio interesante en referencia a la distribución del ingreso”, sostiene UNICEF. En efecto, las últimas estadísticas nacionales marcan que el 54,6 por ciento, unos 5.6 millones de chicos pobres, tienen ingresos que nos les permiten comprar los alimentos básicos.

Los estudios revelan que las provincias del norte y el litoral del país resultan ser las más castigadas por el flagelo de la pobreza infantil, con casi el 70 por ciento. Según esas condiciones, la OIT advierte de una riesgosa migración de niños y adolescentes a los grandes centros urbanos en busca de nuevas perspectivas de vida. Muchos entrarán en el circuito informal como asistentes de albañiles en la construcción o en la confección de calzados, bijouterie y prendas de vestir en emprendimientos familiares y pequeños talleres donde las condiciones nunca son las mejores. Otros buscarán mejor suerte en las esquinas de las grandes avenidas pidiendo monedas, abriendo las puertas de autos, taxis y remises o limpiando los parabrisas de los automóviles. O en las tareas domésticas en casas particulares o a la carga de pesados carros con cartones y otros objetos de desecho.

Los niños y niñas sometidos a trabajos “forzados” se encuentran entre los más invisibles, tal como definen los técnicos de la OIT, “alrededor de 8,4 millones de niños y niñas trabajan en algunas de estas circunstancias horribles: sometidos a la servidumbre por deudas y a otras formas de esclavitud, atrapados en la prostitución y la pornografía. Lejos, demasiado lejos de los juegos y la escuela.

“La conducta sexual suele considerarse una cuestión privada, por lo que algunas comunidades se muestran reticentes a actuar e intervenir en casos de explotación sexual. Ciertos mitos, tales como la creencia de que el VIH/SIDA puede curarse manteniendo relaciones con una virgen, los avances tecnológicos como Internet, que facilitan el acceso a la pornografía infantil y el turismo sexual con niños y niñas, son todos factores que contribuyen a hacerles más vulnerables”, afirman los especialistas.

Datos oficiales revelan que en un año la pornografía infantil en Internet se quintuplicó en Argentina frente a los avances tecnológicos en los últimos años, el acceso masivo a la red, el aumento de la pobreza y el tráfico de pornografía infantil en el país, que impulsaron la producción, consumo y tráfico pedófilo. Una realidad que conmueve y exige a toda una sociedad a reclamar a sus autoridades la existencia de un instrumento legal que castigue este tipo de delitos que arremeten contra los derechos de niñas, niños y adolescentes en la Argentina del siglo XXI.

En ese sentido, las campañas de información tienden a marcar que se trata de proteger a las generaciones futuras, a niños y niñas de comunidades marginadas que carecen de los servicios esenciales como la atención de la salud, la educación y la protección. Se pone el acento en los peligros que corren los menores que sufren abusos contra la protección infantil. Mensajes que llaman la atención de la opinión pública sobre una realidad que nadie puede negar. Ni la sociedad y sus organizaciones, ni el Estado y sus instituciones. O se corre el riesgo de forjar un país con un ejército de excluidos, marginados y desprotegidos en manos de bandas y grupos ávidos de mayor mercancía humana para alimentar un cada vez más floreciente mercado mundial de sexo con infantes.
Investigación Periodística: Taller de Periodismo del Colegio 19.
Redacción y Producción: Claudio Morales.
Anorexia y Bulimia

Chicas que caminan día a día entre nosotros esconden -por miedo algunas veces- algo, están enfermas de un mal que atrapa a muchísimas personas. ¿Qué es la anorexia y la bulimia? Empecemos por eso. Se trata de desórdenes alimenticios, la anorexia o "ana" (así la nombran los enfermos) es no comer o comer muy poco, y la bulimia o "mia" es comer normalmente, pero luego de un rato vomitarlo todo.

En esta primera parte del informe pienso poner bien en claro qué se hace a nivel de la sociedad al respecto, para en la segunda entrega explorar de lleno el mundo de las denominadas "princesas" (así se llaman ellas, ya que son súbditas de Ana y Mia, las reinas de esos mundos). Darle un pantallazo a sus vidas para luego contar sus experiencias.

Todo comenzó una tarde con amigos. Estábamos viajando, uno tenía un libro. Yo, como fanático de la lectura, se lo pedí prestado. "Abzurdah" se llama y cuenta la historia de una joven de 21 años, argentina, de cómo entró, cómo sufrió y cómo se recuperó de estas enfermedades.

Ni bien terminé con la lectura, empecé a investigar sobre este tema, información hay por todas partes; hace unos meses, en España, estalló la polémica al dejar desfilar sólo a las modelos que tuviesen un IMC (Índice de Masa Corporal) sano. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser de 18.5 y se saca haciendo el peso sobre la altura al cuadrado. Esta medida generó revuelo en Argentina donde de inmediato muchos managers comenzaron a hablar a favor o en contra de esta medida.

Los productores de moda y agencias son muy claros sobre el asunto, la modelo que tiene "unos kilos de más" no consigue que le den trabajo o es dejada de lado. Hoy en día los parámetros de belleza que nos meten las grandes empresas son absurdos e inalcanzables para lo que deberían ser, logran de esta indirecta manera empujar a muchas personas que en su afán de alcanzarlo hacen de todo hasta enfermarse.

La anorexia y la bulimia se pusieron de moda, muchos y cada vez en menor edad comienzan con esto, lo ven en las revistas en la tele, en la calle, lo sufren muchas cada vez que van a comprar ropa a tiendas para adolescentes, tienen talles inexistentes para chicas que son “normales”.

La sociedad, a su vez, no hace mucho al respecto, muchos en su total ignorancia discriminan, insultan, aíslan a estos enfermos, lográndose de esta manera que se aíslen cada vez más, que se unan en grupos o foros para ayudarse entre ellas, pero no la ayuda que uno cree. Se ayudan para seguir bajando de peso, es un estilo de vida, simplemente eso, equivocado. Puede ser, pero sin conciencia para ayudar no vamos a llegar muy lejos.

Algo que es indignante es que no existe. Una clínica gratuita de recuperación para estas enfermedades, todas son privadas y tienen altísimos costos. En los hospitales públicos hacen oídos sordos al tema, casi todos los médicos atienden con mutuales, y encima de todo, te dan turno con el psiquiatra en meses y mientras se van muriendo porque no queda otra, si te querés curar tenés que pagar.

En fin, tenemos como resultado cada vez más enfermos que no tienen respuesta de ninguna parte de la sociedad o la tienen de pequeños grupos. Tenemos personas que se dicen diseñadores de moda, pero son desde mi punto de vista diseñadores de sombies.


Calvin Klein fue uno de los primeros en apostar por este prototipo de mujer. A finales de la década de los 90, entre modelos top voluptuosas con cuerpos de escándalo, como Cindy Crawford o Linda Evangelista, el diseñador estadounidense contrató para su campaña de ropa interior a la jovencísima y entonces principiante Kate Moss. Su aspecto demacrado, casi enfermizo, dio paso a un nuevo concepto de belleza, cuestionado pero compartido por muchos diseñadores.


Georgio Armani, Paco Rabanne y Jean Paul Gaultier, ellos también han jugado con la ambigüedad hombre-mujer a la hora de presentar sus creaciones al público. En el caso de Paco Rabanne, la tendencia unisex se relaciona con lo futurista. Las modelos con cráneos hinchados, pómulos marcados, ojos hundidos y clavículas marcadas, parecen seres de otro planeta.

Para terminar con este primer informe. ¿Quién tiene realmente la culpa de esta “moda”?
¿Son las fábricas de ropa al confeccionar sólo talles chicos que a su vez son más chicos de lo normal? ¿Son las agencias de modelos que prefieren chicas famélicas, de un aspecto más estilizado y que luzcan más elegantes? ¿Son las publicidades que nos muestran que sólo podés ser feliz si sos joven y delgado? ¿Será que cuando, acertadamente, los médicos dijeron que la obesidad era una enfermedad de riesgo, alguien vio el negocio de las dietas y ahí empezó todo?

Sea como sea, esto es grave. Tomemos conciencia que éste es un problema que nos involucra a todos.

Un flagelo que está entre todos

¿Cómo empezar esta segunda parte de la nota? Primero vamos a hacer un repaso para todos aquellos que no pudieron leer la primera parte. La anorexia y la bulimia son enfermedades que están entre nosotros hace muchos años, pero en los últimos meses repentinamente estallaron muchos casos de personas con estas enfermedades.

Pero, ¿qué son la bulimia y la anorexia? Son trastornos alimenticios en que uno come y luego vomita, ó deja de comer -respectivamente hablando-. Estas enfermedades afectan a cada vez más personas, adolescentes de entre los 14 y 18 años como la población más perjudicada, quienes se ven presionadas por estereotipos que la sociedad impone para verse bien.

¿Cómo responde la sociedad? Pues bien, salvo algunos grupos, a estas chicas se las agrede o discrimina. Por eso, en la segunda parte del informe se van a mostrar las opiniones de las "princesas" -así se denominan ellas, ya que son súbditas de Ana y Mía). Elegí 3 tópicos en común para que ellos respondieran. ¿Cómo entraron?, ¿qué opinan del caso de la pasarela Cibeles, donde las modelos eran pesadas antes de desfilar? Sobre el polémico libro de la argentina Cielo Latini "ABZURDAH", ¿qué opinan ellas sobre éste? Además, se incluirán fragmentos de posteos que realizaron en sus fotologs. Para preservar su identidad se les ha cambiado el nombre a ellas.

Pregunta: ¿Qué te llevó a ser Ana o Mía?

Clara: No entré porque quería ser más flaca como todas las chicas. La anorexia es algo que te toca, son trastornos más allá de tus manos, de a poco me fui sintiendo cada vez más incomoda conmigo misma, fui volviéndome loca y dejé de comer, empecé a sufrir. Cuando me di cuenta había pasado un año y medio.

Caro: Empecé a los 12 vomitando de vez en cuando. Fui obesa toda la adolescencia hasta los 18 que pesaba 85kg. y ahí empecé a vomitar todos los días, después dejé de comer y así llegué a 47kg.

Mary: Empecé a los 14, fue todo el odio que tenía hacia mi entorno, mi viejo, etc. Empecé con el ayuno y llegué a los 36kg.

Pregunta: ¿Qué opinás de Cielo Latini?

Mary: Está perfecto que escriba un libro sobre su vida y los problemas que ella tuvo. En ningún momento promueve la enfermedad. Pero, lo que pasó fue contraproducente, hay chicas que quieren parecerse a ella vomitando, ayunando o hasta autoflagelándose.

Belu: Es un libro que me identifico mucho. Al principio lo detesté, y un poco me sigue dando bronca, ahora ser anoréxica está de moda.

Lau: Mucha gente se va a sentir identificada con alguna parte. Sé que da para que muchas chicas quieran copiarla y no es así. Hay chicas que dicen que está lucrando, ella es libre de contar su historia, no creo que le sea fácil, además, no es alguien que lo necesite, se la ve bien, vive en un country, es raro, siempre digo eso.

Pregunta: ¿Qué pensás de la campaña en España?

Lau: Cada una de ellas puede hacer lo que quiera con su cuerpo, y si están así es porque hacen la ropa así, sino no la desfilarían.

Caro: Estoy en contra. Esas chicas son así porque se les pidió que fueran así, los diseñadores exigen el bajo peso. Mirá, yo fui modelo, pesaba 50kg. y mi representante me apretaba los rollitos que no existían, y me decía "esto está de más". Está perfecto que pongan modelos no tan flacas para que no nos enfermen a las demás, pero también hay que pensar del lado de ellas.

Belu: No lo veo bien, creo que se tiene que concientizar más a las chicas y a toda la sociedad que también te hace sentir mal, no sirve de nada que prohiban sin educar.

Pregunta: ¿Cómo las trata la sociedad?

Clara: Muchos te insultan, te dicen loca de m… por tener problemas, pero muchas veces las verdaderas "Ana" no lo pueden controlar, es difícil y yo lo sé bien, que te discriminen es lo peor.

Caro: Te discriminan, te preguntan si comiste, vos les respondés y dicen en voz baja "sí, una lechuga, seguro". Cuando desfilaba, una vez teníamos que desfilar para una marca de ropa interior femenina, me pruebo la ropa, salgo del vestidor y la vestuarista me dice "ay, sos muy huesuda". Habló con mi manager y no pude desfilar, ¿eso no es discriminación?

Para terminar, dos fragmentos de posteos obtenidos de un sitio blog en Internet:

"Son dos las reinas quienes encantan vulnerables princesas. Les prometen ridícula belleza a cambio de los más crueles sacrificios. Las invitan a su mundo, ocultando lo oscuro y sombrío, para luego no dejarlas salir más. Te aman, te cuidan, te consuelan, te protegen, te desolan, te martirizan y poco a poco te destruyen. Las princesas tristes siguen sus rituales y se van deshaciendo lentamente. Como se rompe una figura de arena a la más mínima brisa suave. No queda nada de ellas, sólo su devoción por sus amas. Duele ser una princesa. Te quema, te hiere, te desarma, te desangra... Te mata. Malditos sacrificios, maldita sea la belleza que otorgan las reinas sublimes. Cada día muere un latido más de nuestros corazones. "Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa".


Resulta que desde ese día... obviamente encuentro más divertida la búsqueda de mis propios límites que el respetar los que me quieran imponer, o los que el total de la sociedad acata. Yo tomo el control de mí misma, y dejo de ser quien todos se imaginan, quien todos quieren. Me pongo un disfraz de nena perfecta y salgo al mundo. Llevo siempre una botellita de veneno que sólo utilizo conmigo misma, ya se ha vuelto una droga necesaria para mí. Entonces, me infiltro en la vida de los demás, mientras voy tejiendo una telaraña de mentiras y engaños, voy construyendo una realidad paralela en la que me veo tan sola sabiéndome entre tanta gente, que al darme cuenta me duele hasta los huesos. Y es que desde ese día, no puedo apagar mi motorcito, origina problemas, y a diario me invento o encuentro alguno nuevo. Y lo más triste es que creo que no sólo tiene baterías de por vida, sino que además, trae garantía.


Y sí, es por que mi propia locura, respalda su funcionamiento. Porque desde aquel día, me tapé los ojos y no puede volver a ver la vida como hasta este momento. Cuando saqué las manos de mi cara, las cosas ya no eran como las pensaba. Y, en ese entonces, todo estaba "distorcionado", y así vivo desde aquel momento. Por eso, a veces prefiero volver a taparme los ojos, por ahí, un día se da el proceso inverso y vuelvo a ver como antes.

Para finalizar, quiero agradecer a todas las chicas que desinteresadamente se prestaron a dar su punto de vista, a ser escuchadas, a responder todo tipo de preguntas para poder realizar este informe. Desearía agregar, también, que no es raro que un adolescente pueda hablar y entrevistar tranquilamente a estas chicas, simplemente me basé en un punto esencial: el RESPETO, algo que muchos sectores de la sociedad no tiene para con estas chicas enfermas, y que creo deberíamos empezar a ejercitar para de una vez por todas sacar este flagelo de entre todos nosotros.

Pablo Lavandeira.

SIDA: No a la discriminación

SIDA: una historia que se repite.

En 2006 se cumple un cuarto de siglo de la aparición en los medios de la primera noticia vinculada con el contagio por el virus VIH/SIDA. A pesar del tiempo transcurrido, todavía hay mucho por hacer para detener las prácticas de discriminación frente a la pandemia.
En Villa Devoto, el Taller de Periodismo del Colegio 19 “Luis Pasteur” practicó un ejercicio de reflexión sobre sida y discriminación en la Argentina y el mundo. El caso que motivó el alerta: la decisión de las autoridades migratorias de Estados Unidos de negarle la visa de ingreso al actor y humorista Fernando Peña por ser portador de VIH, el año pasado, con escasa repercusión en los medios.
Un año atrás, la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires le informaba al actor Fernando Peña que su petición de visado para el ingreso al país todopoderoso del planeta había sido denegado. Así quedaba al descubierto una oscura política discriminatoria puesta en práctica por las autoridades de inmigración de la administración Bush con los portadores del virus VIH/SIDA que desearan viajar al gigante norteamericano frente a un extraño silencio de una buena porción de la prensa argentina.
El presidente de la Sociedad Internacional de Sida, el prestigioso infectólogo argentino Pedro Cahn, criticaba con firmeza la medida, “parar una epidemia con barreras migratorias no sólo es discriminatorio sino un atentado contra los derechos humanos”. Ésta se sostendría en la ley 212ai, “ninguna persona portadora del virus VIH es elegible para otorgarle la visa para entrar a los Estados Unidos”. Para la legislación migratoria estadounidense, “una persona solicitante puede ser rechazada si tiene algunas enfermedades infecciosas como la tuberculosis activa, gonorrea, sífilis, herpes, VIH o lepra”. Una visión diferente manifestaba el constitucionalista Daniel Sabsay, “se trata de una enfermedad que no tiene riesgo de contagio masivo, no es la fiebre amarilla ni otra peste de la Edad Media”.
Desde el Taller de Periodismo del viejo Nacional 19 se alzaban voces de rechazo frente a una decisión claramente violatoria de la normativa del derecho humanitario internacional y de las convenciones internacionales de derechos humanos. Fue la alumna Caty Antognini quien primero puso en duda la decisión de las autoridades inmigratorias, “no sé de qué desarrollo hablo porque un país desarrollado se supone que carece de ignorancia, por ende tendría que saber que el sida no es una enfermedad que se contagie involuntariamente”. Con contundencia afirmó la joven, “lo peor es que esto es una ley en ese país y a causa de esa ley se le impide la entrada a dicho país a cualquier persona con VIH que sea sincera y lo diga, ya que si no lo dice nadie se entera y aquí no ha pasado nada. Todo esto no es más que una gran discriminación ignorante que viola los derechos humanos”.
En ese sentido, el doctor Pedro Cahn afirmó que “la medida sirve sólo para que la gente mienta en las declaraciones”. El alumno de cuarto año, Maximiliano Vadell Cosin, manifestó que “para decirlo en otras palabras, para la Embajada estadounidense, para Estados Unidos tener VIH positivo es un crimen, es casi como ser un terrorista o un ladrón buscado por todo el mundo”. Ornella Boasso sostuvo que “a una persona se le impidió conseguir la visa para entrar a los Estados Unidos porque es portador del virus del sida, es decir, se discriminó a una persona sólo porque tiene una enfermedad y las medidas de seguridad no son excusa”. La alumna se preguntó, “¿cómo puede ser que una ley le niegue el ingreso a portadores de sida? Una cosa es la precaución, pero hay que reconocer que esto ya es demasiado. Y es bien irónico, un país como Estados Unidos, el país del “sueño americano”, haga ese tipo de barbaridades”.
Para su compañera de segundo año, Yamila Romero, “me parece que es absurdo lo de no dejar trasladarse a una persona a otro país con sida, porque en cuestión el sida sólo se contagia por medio de la sangre y el semen. Esto pasa en muy pocos países pero pasa”. Daniel Sabsay subrayaba sobre el particular, “es evidente que hay una tensión entre la libertad de tránsito y lo que es el concepto de lo que es la seguridad dentro de las fronteras de un país. En este caso, Estados Unidos prioriza el derecho a la salud de su población”. Micaela Del Gaudio opinó que “el punto es que supuestamente estamos hablando de una sociedad en la que los derechos tienen prioridad, que se supone que es justa. Hoy demostró ser ignorante al discriminar a este infectado, estamos hablando de una enfermedad cuyo medio de transmisión es la sangre. Por eso, no se puede poner como pretexto el hecho de que es contagioso”.
Su compañera, Noelia Ferrario, coincidía en ese punto, “este es un acto de discriminación e ignorancia de parte del gobierno de dicho país. Una persona portadora de VIH no presenta un peligro para la población de Estados Unidos y no tienen motivos para negarle la entrada a un país o deportarlo cuando ellos se llaman a sí mismos el país de la libertad. Este es un hecho hiriente, no sólo a nivel argentino, sino a nivel humano y hay que hacer algo al respecto”. Mariana Leibinstein, de cuarto año, se preguntó con mucha bronca, “¿ya se olvidaron de lo que es ser humano y de todo lo que implica poder disfrutar de ello, desde no poder expresarse hasta prohibirle la entrada al país a un portador de VIH?”.
Noelia Farías, en esa línea de pensamiento sentenció lo siguiente, “es imposible que, Fernando Peña, así como otros casos menos conocidos, no tengan permitido la entrega de la visa sólo por el hecho de ser portadores de VIH. Estos son actos que merecen el desprecio y la indiferencia hacia ese tipo de sociedad, para que quede bien claro el desacuerdo con esos humillantes actos”. Otra vez opinó Vadell Cosin, quien eligió la ironía al momento de expresar su repulsa, “en conclusión, más allá del caso de Fernando Peña, el gobierno estadounidense debería replantearse el concepto de democracia, libertad e igualdad o gobierno del pueblo. Y nosotros tendríamos que pensar en las contradicciones inéditas de ese país de la libertad”.
Hubo jóvenes que no sólo se impactaron con el tenor de la medida consular sino, básicamente, con el significado de esta aparente contradicción en el “país de la libertad”, “hubo una vez un país, con un sueño muy especial, pero con una historia llena de conspiraciones y mentiras. Los que lo veían de afuera lo suponían el lugar de la salvación, como un paraíso terrenal”, expresaba Alejandra Cruz, de 16 años. De nuevo, Caty Antognini, quien con sus 17 años dejó la siguiente impresión, “tras un buen rato de pensar de qué manera encarar el tema, sólo se me ocurre la palabra vergüenza. Una vergüenza que no es personal y ni siquiera nacional, una vergüenza que traspasa la frontera y se acentúa más cuando pienso que ese país, causante de su vergüenza, está entre los más desarrollados del mundo y es uno de los más poderosos -sino el más- a nivel económico”.
La legislación argentina, la ley 23.798 (de lucha contra el sida) dice que toda información es de índole confidencial, que no puede ser expuesta ni utilizada contra la persona portadora del virus. Lo contrario sería una flagrante discriminación. En ese sentido, dos opiniones expresan el repudio que sienten adolescentes porteños ante la postura del gobierno de Bush en la cuestión del ingreso a Estados Unidos de portadores de virus VIH. Una es la de Wanda Martínez (14), “la verdad es que no me parece nada bien lo que hizo la Embajada de Estados Unidos con Fernando Peña, juro que cuando lo escuchaba por la tele no lo creía. La discriminación se lleva todos los puntos con este caso y abarca mucho más, desde el diferente color de la piel hasta las enfermedades como el sida. La discriminación en sí surge desde la ignorancia, desde la forma de pensar en la ´raza perfecta´ que tienen aquellos que se creen los mejores”.
Otro comentario, la misma visión, la de Micaela Costilla, “no es una novedad lo que ocurrió con Fernando Peña. La discriminación a los enfermos de sida para algunas personas es algo natural, algo que está bien, algo que tiene que ser así. Lo cual me parece triste porque refleja la ignorancia de la sociedad. No se discrimina sólo a los enfermos de sida, sino también a las personas que profesan otra religión, tienen otra nacionalidad, color de piel, etc. Es decir, ocurren actos de racismo. Yo creo que la sociedad actúa de esta forma por miedo, miedo a lo que es distinto”.
El motivo de semejante medida pudo hallarse en la declaración jurada presentada por el locuaz personaje mediático ante las autoridades consulares estadounidenses. Una cruz en el casillero correspondiente al sida encendió la alarma que terminó por impedirle la entrada una vez declarado su condición de portador positivo de VIH sida. En forma inmediata se le comunicó a Fernando Peña que no podía viajar a Estados Unidos en virtud de la existencia de medidas migratorias y legislación interna sancionada hace 15 años, imponiéndose así barreras que no dejan entrar a personas enfermas que no se contagian de modo involuntario. Pero, esos controles se intensificaron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que dificultan el ingreso de ciudadanos extranjeros con antecedentes penales ligados a narcotráfico y terrorismo. De alguna manera, el sida se ubicaría en un rango de similar peligrosidad para Estados Unidos.
Claudio Morales*
*Periodista. Corresponsal, Colaborador y Productor Periodístico de medios de comunicación argentinos y del exterior. Director fundador del Grupo Pasteur, primer colectivo multimedia cultural-educativo juvenil de la Argentina.