Bulimia y Anorexia: cuando la realidad es otra

Juventud, divino tesoro

Adolescentes de hoy. Chicas jóvenes. Aunque también afecta a los varones, no es propiedad de la mujer. Tienen un alto nivel de exigencia para consigo mismo, son sobreadaptados, cumplen con las exigencias del ambiente porque cumplen las demandas que se les pide. Y cumplen con creces. Es gente que le va muy bien en el colegio -en la mayoría de las veces-. Si están trabajando, les va muy bien. La bulimia y la anorexia van de la mano con las apariencias que siempre engañan.
Como explicó la docente de psicología, Cristina Maccari, “hay problemas con el cuerpo porque el cuerpo es un cuerpo de resonancia que indica qué te está pasando a vos en tu interioridad. Hay una distorsión del esquema corporal, la persona quiere hacer de sí misma algo que no es o para hacerlo tendría que trabajar con elementos que no reconoce. Hay una disociación grande, sobre todo en lo corporal, una distancia muy grande entre la imagen ideal y la imagen de sí. Lo que es está muy lejos de lo que quiere ser, pero a diferencia de otras patologías ha logrado que con su conducta se parezcan mucho al ideal que tienen. Es decir, encarnan el ideal sin tener en cuenta o negando, reprimiendo quienes realmente son y que está pasando”.

Escena 1, una ventana al mundo

Es una historia real. De eso trata esta nota periodística. Una de esas chicas se llama Carla. Está en un ciber. Ella le pide una computadora al empleado que la atiende, quien come una factura y con tanta gracia deja caer el dulce de leche por las comisuras de la boca. Se le hace un nudo en el estómago. Piensa y le saca de quicio, “¡qué injusto es el mundo!”. Torbellinos en su interior, otra vez por nervios o por el dolor que le inflige el recuerdo. Quizá solo le duele por el día y medio que lleva sin comer, pero la palabra “gordura” se le retuerce en el cerebro mientras camina hacia la máquina dos, como le indicaron.
Se conecta. Miles de personas se abren y ella se vierte en la información como si quisiera absorberla, retenerla y no dejarla ir. Claro, sin engordar un gramo. Entra a un fotolog que parece ser muy popular, la dueña exhibe su cuerpo y publica dietas, consejos, tips como le llaman ahora. Muchas adeptas le firman agradeciéndole, aconsejandole, elogiándola. Parece un club de fans, de pobres chicas que no tienen más que la aprobación ajena. Necesita ayuda. Está conectada y empiezan a escribir.
-Carla: Disculpá que te agregué así de tu fotolog.
-Claudia: ¡Está bien, pasa siempre!
-Carla: Pensé que podrías ayudarme con mi problema. Con mi gordura.
-Claudia: Puedo ayudarte, como ayudo a las demás publicando las dietas y métodos.
-Carla: Eso está bien, pero, ¿cómo no comer? Las ganas no me las quita nadie.
-Claudia: No se trata de no tener hambre sino de entender que querés otra cosa, que la comida te infecta, que vos podés ser más pura que los demás. Esto es un estilo de vida.
-Carla: ¿Cómo me saco el hambre?
-Claudia: Así. Entendiendo que no querés comer. Avergonzándote de lo que sos, comiendo frente a un espejo hasta que te de asco y quieras vomitarlo todo. Viene con el tiempo todo este sentimiento, por ahora hacé dietas y pensalo.
Anorexia. Bulimia. Para explicar qué significan, la profesora de biología Graciela Bugallo definió que “son dos enfermedades producidas por una. En realidad es una enfermedad por alteración psicológica, la persona anoréxica piensa que es gorda cuando en realidad no lo es, pero según su esquema mental-corporal ella es obesa aunque pese cuarenta kilos-. Y la bulímica, que es más difícil de detectar, es una persona que come y siente culpa por haber comido o por haber ingerido el alimento, y lo vomita. Hace todo lo posible para vomitar. ¿Qué significa? Ponerse los dedos en la boca para vomitar, tomar alguna pastilla laxante. Es decir, una vez que comió siente culpa y lo va a querer eliminar”. Su colega, Cristina Maccari, señaló en relación al perfil de las chicas que se comunican en los fotolog y los foros, “es la sobreadaptación, la sobreexigencia, son completamente competitivos y tienen la necesidad de ser primero. Tienen una necesidad de controlar esa realidad como controlan su cuerpo, para eso tenés que navegar los aspectos de la realidad que escapan a tu control, disociar aquellas cosas que vos percibís que te impedirían ejercer el control y reprimir todo eso que boicotee ese control”.

Escena 2: el encuentro

Pasados unos días siguió la historia. Carla pensaba, “¿cómo se podría controlar? ¿cómo se podría prestar más atención? ¿cómo podría ser aceptada por los flacuchos de los amigos de su novio? Ellos, tan superficiales, tenían razón: estaba gorda”. Volvió al ciber. Estaba ansiosa por hablar con su amiga. Lo hace, pero se entera que su consejera (Claudia) está metida en la batalla de la bulimia y la anorexia hace tres años y medio. Mientras hablaban sobre cuestiones como las dietas, Carla comprendía que a partir de ahora el enfrentamiento contra su cuerpo iba a ser feroz. Arreglaron para verse, aunque quizá suene como un acto de caridad, está realmente emocionada. Es la única persona en este momento que la entendía, se sentía desilusionada de sus amigas, de la falta de contención sólo Claudia la comprendía.
Al llegar a la casa de su amiga Claudia se encontró con un mundo distinto y una persona con proyectos y metas a alcanzar ya terminó el secundario, estudiará hotelería. También le contó que no tenía hermanos. Ella parecía destacarse y tener éxito en todo lo que emprendía. Más que nunca pensaba que era la indicada para ayudarla con su gordura. “Sentate, ponete cómoda”, le dijo indicándole un sillón nuevo y mullido. “Ya vengo, voy a buscar algo”, acotó. “Este es mi mayor tesoro”, irrumpió Claudia mientras bajaba por las escaleras. Traía consigo una caja forrada con fotos de modelos, la apoyó en una mesa y la abrió. Carla seguía admirando la silueta de su nueva amiga.
Las chicas y su entorno familiar. Para la psicología la recomposición de la relación familiar resulta esencial a la hora del camino de la recuperación, tal como sostuvo la docente Maccari, “hay un tema social porque la delgadez tiene que ver con la década del 60, donde se impone al otro determinado cuerpo. Entonces, hay que adaptarlo al modelo de belleza, pero ahora los medios de comunicación demuestran constantemente el cuerpo que deberías tener en la televisión, afiches. En algunas personas con una necesidad de adaptación muy grande, una necesidad de amor muy grande, de adaptarse a lo que el otro le está pidiendo”. Enfatizó que “cuando vos te sentís amado y querido, y realmente te sabés amado y querido, no pasa nada con que algún día no cumplas con alguna exigencia del otro porque sabés que eso no pone en peligro el amor que el otro te tiene”.

Escena 3: el diario

Sonó el timbre de la casa. “¡Qué raro! ¡nunca viene nadie!” dijo. Carla aprovechó el momento para mirar el interior de esa caja misteriosa. Vio fotos, metros y laxantes. Encontró un diario íntimo. No pudo negarse a la tentación de bucear en su interior. “Mi querido diario. Un día más sin ser quién soy. Pero, ¿yo, quién es yo? Hoy es la del corazón. Yo no tengo madre, no la conocí lo suficiente para recordarla. La odio por haber muerto, por haberme privado de cariño y compañía. Y mi padre… pobre. Me abrió las puertas a un mundo de lujo, de fiestas, ropa. Sólo calma la culpa que siente por no saber qué hacer conmigo, no está nunca… Seguramente fue igual con mamá. No tengo a quien recurrir. No quiero espantar a mi novio con todo esto, ni pinchar la burbuja de la felicidad en la que viven mis amigas. Soy capaz de muchas cosas que no querrán saber. ¿Qué hago? Nada. Tiempo invertido en estudio, excelentes notas, cursos varios, simpatía extrema. Eso es nada y me odio, lo cierto es que me acostumbré a no querer comer. Voy a ser perfecta y si duele a nadie le importa”.
Las cosas le pasaron rápido en la vida. La anorexia y la bulimia dejaron de ser una novedad, muchas cosas no pudo entender. Enfermedades que pasaron a ser parte de su vida y un medio para diferenciarse. En un primer momento fue un grito de ayuda, pero luego se convirtió en un hueco cómodo desde donde mirar la vida. Un vicio, una forma de ser. Su única seguridad de sujetarse a la vida, la única afirmación entre las imágenes que pululaban en su cabeza. Ella (Carla) escuchó la puerta y escondió el diario de su amiga Claudia con vergüenza. “Otro sobre para papá, él sí que se la pasa ocupado”, dijo escondiendo una lágrima.
La relación de los enfermos de anorexia y bulimia con su madre fue definida por la profesora de psicología del Colegio Nº19, “hay grandes trastornos en la relación con la madre, tanto en la bulimia como en la anorexia; en general, en los problemas alimenticios hay trastornos en el vínculo con el que ocupó la función materna”.
Prosiguió la historia de las dos adolescentes. Habiendo ya pasado toda una tarde, el reloj le indicó que ya era hora de volver. La acompañó hasta la parada y se despidieron con un dejo de tristeza. Luego de haber cenado los ñoquis de su mamá con toda la familia que estaba de visita, pensó que cada bocado fue una piedra. Y la culpa la condujo al baño, donde entre lágrimas y desesperación pensó en quienes jamás comprenderían lo que ella estaba pasando. Repentinamente se dio cuenta que ya había vomitado.
El vómito es provocado por ellos mismos. Produce daños en el organismo. ¿Qué trastornos ocasiona? Graciela Bugallo contestó de la siguiente manera. “Primero, en el paladar. Si una persona se pone el dedo en la boca, una vez no le va a pasar nada. Pasa que la bulimia es más difícil de detectar porque es un trastorno que con el paso del tiempo (años) le va a ir provocando una modificación en el techo de la boca, o sea en el paladar, la lengua y los dientes también”. Agregó que, “más el uso de laxantes que arruina el sistema intestinal, el esófago, el esmalte de los dientes. Todo un desgaste que con el paso del tiempo puede producir otras cosas”. Por último, la docente remarcó que “ustedes dirán si yo puedo vomitar y no pasa nada, pasa que es reiterado: come y vomita. No es normal para una persona que coma y vomita. Toda la parte muscular se ve alterada porque ella hace un esfuerzo. Cuando uno tiene que vomitar trabaja el tórax porque están haciendo un esfuerzo con el abdomen, produce una alteración”.

Un final abierto

Cristina Maccari, docente de psicología, comentó que “la automutilación es la consecuencia de la no aceptación de lo que son, y atención con esto de que son las chicas nada más, pega más en la población femenina pero también los varones padecen esto. Y no sólo hablamos de adolescentes, de 8, 9 años”. ¿Por qué sucede esto? La profesora dijo que “tiene que ver con las exigencias del medio y cómo la persona toma esas exigencias, cuánto lugar hay en ese núcleo para la manifestación de lo que la gente es, no de lo que la gente debería ser. Hay una imagen corporal que se adecua al ideal en vez del cuerpo que tengo”.
El relato de vida de Claudia y Carla alcanzó su pico de tensión. Desde aquella noche ya han pasado dos meses. Carla siguió viendo a su amiga, a pesar de que Claudia se conectara cada vez menos. La última vez estaba pálida, con ojeras. La ropa le quedaba muy holgada y su humor estaba cambiado. Ante esto, la amiga (Carla) comenzaba a preocuparse por la suerte de su compinche, “¿por qué pasaba esto, tantos cambios?” pensaba en voz alta. Un día se levantó con la idea de visitar a Claudia, pues su ausencia se había vuelto cotidiana y eso -en esas circunstancias- no era muy alentador. “¿Era por ella, había hecho algo mal?”, se interrogaba. Decidida a encontrar una respuesta, una tarde se tomó el 152 sin ningún aviso porque sabía que la amiga iba a estar en su casa.
Una vez descendida del colectivo, y a casi dos cuadras de la casa de Claudia, escuchó el ulular de sirenas. Siguió caminando. Dio unos pasos y vio a una ambulancia estacionada en un garage. Llegó y por una fracción de segundo se paralizó totalmente, luego se incorporó en la escena y vio como trasladaban a su amiga en una camilla hacia el vehículo. Antes que arrancara le preguntó al enfermero a qué hospital se dirigían. La ambulancia se marchó y Carla se quedó con el corazón en la boca. No dudó en ir a verla, no era lejos. Cuando llegó al hospital vio al padre hablando por el celular, se acordó del diario de Claudia en relación a la poca presencia del padre en su vida.
Aturdida y apurada siguió las indicaciones de los empleados hasta encontrar la habitación. La vio desde la cerradura. La puerta se abrió y de allí salió el médico. No le permitieron verla. Ella estaba desesperada, se sentó en el suelo intentando descifrar cómo es que a alguien tan genial le puede pasar algo tan fuerte. Mientras tanto, el médico se encontraba con el padre a unos metros de ella. Su sollozo le impidió oír con claridad, sólo alcanzó a escuchar las palabras “bulimia”, “anorexia”, “corazón”, “huesos”. Se estremeció. Evitó creer que había escuchado “cáncer”. Vio al padre de Claudia golpear una pared con una leve lágrima brotando de su ojo. No se animó a saludarlo ni a decirle nada, “¿cómo puede ser que esté así si nunca había cuidado de su hija?”.
Ya en su casa notó que no había nadie, tan sólo un plato cubierto con un repasador sobre la mesa, y una nota que decía “Carla, nos fuimos a lo de la abuela y vamos a tardar, te preparé milanesas, espero que te gusten”. Esta vez no pensó en lo mucho que quería adelgazar, ni en princesas, ni en fotos, ni metros. Por primera vez en mucho tiempo, se sentó en la mesa sin la sensación de querer abandonarla. Pensando en su madre comió un poco de lo que había dejado, pero pensando en Claudia se puso a llorar: “Mamá, necesito ayuda” gritó por teléfono y esperó.

Equipo Periodístico: Micaela Del Gaudio, Pablo Lavandeira Starópoli, Mariana Leibinstein y Ana Sorín.* Dirección: Claudio Morales


*Alumnos de cuarto y quinto año del Colegio Nº19 “Luis Pasteur” e integrantes del Taller de Periodismo que funciona en ese colegio.

Ecos 19 y la contratapa del número 7: verdad, justicia y memoria

Una contratapa para pensar, reflexionar y hacer memoria acerca de la Argentina del Nunca Más.

Luis Alberto Quesada: testigo de una realidad pasada

Memoria de la Guerra Civil Española

Nacido en la localidad de Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, el poeta y escritor Luis Alberto Quesada es uno de los máximos exponentes de la guerra civil española. De padres españoles que llegaron a nuestro país en busca de un mejor horizonte, vivió sus primeros tres años en la Argentina. Años más tarde, la familia regresó al viejo continente instalándose en la Ciudad de Madrid, en el barrio de Cuatro Caminos. Allí se cría, crece, elige una ideología como forma de vida y lucha por ella porque la cree justa, no sólo para su patria sino para el resto de la humanidad.

-¿Cómo eran esos años de vida en tiempos de la República?
-En aquel entonces España estaba mucho más atrasada que la Argentina. Por ejemplo, en los colegios religiosos las niñas que pagaban tenían un uniforme de algodón blanco o rosa y las que no pagaban, uno marrón oscuro. Y no podían hablar las que pagaban con las que no pagaban porque entonces las castigaban. En aquel entonces todavía se pegaba con la regla en la mano. Mi padre no quiso que fuéramos a ningún colegio de esos. Y entonces, cuando tuve siete años, que yo ya montaba una bicicleta, nos llevó a una escuela alemana protestante. Y en ese lugar estábamos juntos los chicos y chicas, y tenía la ventaja de que la mayoría de los profesores eran republicanos, de los tiempos republicanos. Porque en aquella época era muy compleja la cuestión… Era tan compleja que, por ejemplo, las mujeres no podían salir a la calle solas.


-¿Cuál era el estado del gobierno español?
-Por ese entonces, para el año 1931, se había hecho una huelga general sin que se cumplieran bien los objetivos porque dentro de esa huelga general estaba implicado el ejército español en el norte, que luchaban por ideales justos. Estaban dispuestos a luchar a favor de la República. Pero, estos fueron reprimidos y los ejércitos de la derecha y la ultra derecha fusilaron a aquellos soldados que se habían unido a las cuestiones de la huelga. La huelga y el fusilamiento de los soldados del ejército del norte fue muy importante porque grabó en la sociedad española la idea de que los partidos políticos solos no podían luchar en contra de todos los enemigos de la derecha o la ultraderecha, que estaban permanentemente en acuerdo en esa cuestión. Porque era la dictadura del dinero, que se parece siempre en todos los países hasta llegar al ahora. Esa dictadura no se conmovía… Entonces, detuvieron a socialistas, a comunistas y anarquistas. Y entonces se llegó a la conclusión de que había que hacer una cosa que fuera unitaria de todos esos partidos y se consiguió por parte de esas organizaciones el presentarse en las elecciones que venían después y ganó la República. Anteriormente a esa, al haber ganado la República, hubo otro tipo de elecciones.

-¿Cómo responde España ante el golpe de Estado del general Franco?
-Al declararse la guerra por parte de Franco, en Madrid hay prácticamente un escándalo de gente por la calle. Yo tenía 16 años cuando llega la sublevación fascista en contra de nosotros. Y nos reunimos en un lugar determinado, que estaba también en Cuatro Caminos. Allí había un lugar en donde existía un sindicato. Y en ese lugar del sindicato había enfrente una Iglesia que tenía un muro y desde allí empezaron a dispararnos una tarde. Y nosotros estábamos abriendo huecos porque ya habíamos conseguido que nos dieran armas. Me acuerdo que cuando estaba en eso, vino alguien y me dijo "Luis, me parece que te llama tu padre" y vino mi padre con un guardián a decir que yo era menor de edad y que no podía estar allí y que me llevaba para casa. Y me llevaron para casa, me encerraron allí y a los pocos días me escapé. Me escondí en casa de unos amigos.


-¿Cuál era su ubicación al desatarse la Guerra Civil en 1936?
-Estaba en la defensa de Madrid. Nos invitan a pasar, que vayamos del sur del Tajo a la defensa de Madrid un batallón y este batallón que viene tiene la parte fundamental de los mineros de Huelva. Y a nosotros, cuando llegamos a Madrid nos llevan a un punto de la capital y nos informan que nos van a avisar de alguna novedad. Resulta que nadie nos avisa y cuando vamos allí a preguntar "Qué es lo que pasa", vemos que en el lugar donde estaba el gobierno de la República estaba lleno de papeles que habían tirado por el suelo y no hay nada más que dos personas allá, un militar y una mujer. El ejército de Franco se había apoderado del lugar donde estaba la comunicación del gobierno español para que no se pueda transmitir cosas que podían llegar a tener importancia hacia el exterior. Y entonces, cuando atendían ese teléfono decían:
"Acá no mandan ustedes" y cortaron las comunicaciones.

Por si fuera poco, la gente de Franco se había encargado ya de asesinar a varios generales de la República. Resulta que la gente de Franco les decía: "Usted hable con el gobierno de España y dígale que todo está bien, que usted está a su lado y que no se preocupe". Entonces, los generales iban hablando y a medida que empezaba a oír eso les pegaban cuatro tiros en la cabeza y los mataban.

-Frente a tanta gente fusilada, ¿qué impresión le produjo la noticia de la muerte de García Lorca?
-La impresión que nos produjo a todos es una amargura muy grande por todos los trabajos que hizo Lorca. Por ejemplo, cuando está todavía la dictadura en la guerra en Barcelona, él publica el libro ese que dice una republicana: "Yo qué crimen cometí, por qué me matan, dónde está la razón de la justicia… En la
bandera de la libertad juré lo más alto de mi vida". En todos los movimientos suyos en España hay la actividad permanente con los vailladores y las vailladoras que tanto van recorriendo los pueblos de España y despertándolo hacia el grito "Quién mató al enconmendador. Ovejuna, señor". Y nosotros nos movilizábamos con todos esos actos para ir a los pueblos.

-¿Cómo fueron esos últimos días de combate?
-Y Madrid siguió aguantando, inclusive cuando nosotros desde Barcelona habíamos agarrado parte de la frontera retirándonos porque no teníamos suficiente fuerza. Nosotros ofrecimos al gobierno de la República que nos podíamos quedar en la frontera francesa pero dentro de España porque allí el enemigo no podía subir por la cantidad de cuestas que había y nosotros teníamos armas que ellos nos daban. Y el gobierno nos indicó que no, que pasáramos para Francia.
La idea del gobierno era que estando allí nos facilitara para pasar a Madrid, que era el punto clave que estábamos defendiendo. No nos admitieron ninguna de esas cosas. Y me atendieron bien los franceses y fueron muy amables cuando teníamos armas pero cuando el gobierno de la República nos pidió que dejáramos las armas, nos partieron y nos llevaron a distintos campos de concentración.

Al final de la guerra Luis Alberto Quesada se exilió en Francia pasando por varios campos de concentración. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, formaba parte de una Compañía de Trabajadores que fue llevada a la frontera con Bélgica para trabajar en las fortificaciones de la línea Maginot.

-¿A qué tipo de campo lo llevaron a usted?
-Al terminar la Guerra Civil me llevaron a Barcadez. Y más tarde, al estallar la Segunda Guerra Mundial terminamos en la línea Maginót. En la línea Maginót yo dirigía a los argentinos y españoles porque era en un lugar al lado de la Frontera Belga. Allí nos propusimos reunirnos todos y elegir cuál sería el jefe del grupo. Entonces, como yo había sido Comisario en España, como era agente de la JS U (Juventud Socialista Unificada) y como eran gente de otro lugar donde habíamos estado en Barcadez, me eligieron a mí. Entonces, venía el francés y me decía: "Esto no es la guerra de España" y yo le decía "No, cuando en el campo soplen los rifles alemanes, aquí se termina". El campo donde estábamos nosotros construyendo cosas para que no entraran los alemanes, había sido un campo de la Primera Guerra Mundial.

Tras el inicio de la ofensiva alemana contra Francia, huyó en bicicleta hacia el sur llegando a Burdeos. Aquí contrajo matrimonio con Asunción Allué. Nada más nacer su hijo pasó a España. Al cabo de pocos meses fue detenido. Conoció las cárceles de General Porlier, Carabanchel, Alcalá de Henares y Burgos, donde permaneció trece años desplegando una gran actividad reivindicativa y cultural.

-La primera detención -me entregó un camarada mío-. Me detuvieron en la Puerta del Sol. A mí me tuvieron más de quince días pegándome y con las manos amarradas atrás con un policía de vista permanente. Estuve allí y ellos querían saber con este enemigo que había dado datos de quiénes eran los que yo dirigía en Madrid. Entonces yo decía que había llegado allí, que no dirigía a nadie, que quería dirigir pero no, tal y cual, y ellos querían saber. Mi mujer se había quedado con mi hijo en Burdeos y la fue a buscar el que me entregó a mí y le dijo: "Luis está con trabajo, está trabajando muy bien y me ha dicho que vayas para allá". Entonces mi mujer le creyó y así con el hijo pues al pasar la frontera la estaban esperando los guardias y la detuvieron. Entonces cuando la detuvieron, la llevaron primero a una cárcel y después la pasaron a donde yo estaba.


Y yo oía llorar a un niño y no sabía quién era el niño que estaba llorando con el policía cerca y al final cuando me llevaron a la cárcel de Gral. Rodríguez me enteré que el niño que estaba llorando era mi hijo. Y mi familia, yo tenía en la familia más gente de derechas que de izquierda. Mi cuñado se había quedado en Málaga y logré que viniera porque a mi mujer se le cortó la leche y le habían dado una leche que no correspondía para los niños. Mi cuñado y la familia lograron que mi mujer saliera de la cárcel pero se tenía que presentar todos los días. A mí me bajaron de nuevo y me dieron como aniversario una paliza, pero bueno…

Con una amargura tremenda vio que el que me había entregado a mí y a ella estaba siempre hablando con los policías y un día le dijo a mi mujer: "¿Qué haces aquí?" y mi mujer le dijo: "No, pero ¿Tu estás al servicio de estos o qué es lo que pasa?". Y así se quedó la cosa, ella pudo salir, pudo estar, pero todos los días se tenía que presentar y muchos días dejaba el hijo con una de mis hermanas…

Luis Alberto Quesada fue puesto en libertad en 1959 y el gobierno lo expulsó de España conmutada la pena de cadena perpetua por la de extrañamiento perpetuo. Se instaló en Buenos Aires donde desarrolló desde entonces una intensa actividad en pro de la libertad de España y hoy es autor de varios libros de cuentos y poemas.
Equipo de Producción: Nadia Boscaro, Sergio Fernández, Claudio Morales, Emiliano Sánchez, Diego Sívori y Joaquín Túñez.

¡Desde el Taller decimos que los lápices no se rompen!

En la madrugada del 16 de septiembre de 1976, entre las 0030 y las 0500 horas, fueron secuestrados en la Ciudad de La Plata los estudiantes secundarios Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Daniel Racero, Horacio Ungaro y Francisco López Muntaner.
Tenían entre 16 y 18 años, con la ternura de la infancia en el rostro y la utopía de la adolescencia en el alma. Estaba en marcha un abominable plan de eliminación de centenares de adolescentes “subversivos”, en el marco de la desaparición física de 30.000 personas durante la última dictadura militar.
Pablo Díaz, secuestrado unos días después, permaneció en las sombras junto a otros estudiantes, como Víctor Treviño, Walter Docters, Néstor Silva, su novia “la negrita” y José María Schunk. El relato de Pablo, uno de los únicos sobrevivientes de la “Noche de los Lápices”, se dió a conocer durante el Juicio a las Juntas, en 1985.
Claudio Morales.


Cuando escucho sobre "La Noche de los Lápices", inmediatamente me viene al pensamiento el sentimiento de la indignación, ya que estos alumnos luchaban por un derecho que se considera justo. Pero, este sentimiento aumenta al escuchar el final de la historia, ya que me parece que es una injusticia que durante esa época la gente que estaba en el poder decidiera sobre la vida
ajena y menos cuando estos reclamaban por sus derechos.
Micaela Del Gaudio.

Queremos valorar y honrar la memoria de los que hoy ya no están y de los que están, y que en ese momento tuvieron que padecer esa represión luchando por una noble y justa causa.
Pablo Ezequiel Lavandeira.

Mi pensamiento es que dado este hecho muy horrible hay que seguir pidiendo justicia por todos los chicos desaparecidos el 16 de septiembre de 1976.
Yamila Romero.

Bestias, trastornados, alienados, adosados a lo que de muerte puede haber en un cuerpo, no causan más que muerte, más que dolor, más que humillaciones, vejaciones. Estos pobres tipos, sin alma, sin deseo, de puro goce caprichoso, aniquiladores de psiquísmos, de almas, pueden encontrarse en todo momento en cualquier lado.
Gustavo Quezada.

Es claramente ineludible la relevancia de un boleto estudiantil cuando estamos en la pelea por una educación pública y popular, un boleto estudiantil que garantice el acceso de todo el pueblo a la educación, no admitimos exclusión ni distinción alguna en el otorgamiento, ni caminos burocráticos que terminen impidiéndonos el pleno ejercicio de este derecho. ¡Se exige que se nos garantice nuestro derecho a estudiar!
Joaquín Túñez.

La Noche de los Lápices fue un claro ejemplo de la locura que se vivía tras el golpe militar del ´76. Locura, a mi entender, es la mejor forma de calificar este período en el cual perdimos nuestra libertad.
Julián Jamardo.

Lucharon con la palabra, cosa que ahora es muy difícil de ver en nuestro país. Y aunque para nosotros el boleto estudiantil sea algo insignificante, es un derecho que deberíamos defenderlo igual que tantos otros.
Priscilla Dionisi.

Eran sólo chicos que reclamaban uno de sus derechos, estaban proponiendo algo justo.
Denise Fernández.

Disfrutemos de nuestra libertad, no dejemos que nada ni nadie nos quite ese derecho, y
tampoco dejemos que este suceso quede impune, pues, ¿cómo podríamos vivir con ello?
Xavier García Guerra.

Creo que esta trágica noche debería ser más recordada, por lo que significa que jóvenes en plena dictadura alzaran su voz para reclamar por sus derechos y que ésta fuera la causa para que fueran secuestrados, torturados y desaparecidos. También, se debería resaltar el hecho de que chicos en plena adolescencia lucharan con tanta convicción por sus ideales teniendo en cuenta que hoy son pocos los adolescentes que los tienen claros y menos los que arriesgarían sus vidas por defenderlos.
Daniela Rubaldo Tarrab.

16 de Septiembre no es sólo una fecha más del calendario, es el recuerdo y la memoria de todos los estudiantes secundarios.
Federico Rico.

Pensemos que podríamos haber sido cualquiera de nosotros, o bien, nuestros padres o familiares... Ellos no tuvieron la oportunidad de conocer la vida, de ser padres y madres...
Romina Bustamante.

Todos estos encapuchados no tenían piedad. Torturaban, maltrataban, todo sin un poco de vergüenza.
Sofia Trigal.

Fue brutal. Fue injusto. Fue una excusa, como sucede en todos los hechos violentos. La Noche de los Lápices es otro ejemplo más de la represión vivida durante la última dictadura militar. ¿Por qué ocurrió? Porque no se permitían los reclamos que pedían por una vida más justa y digna, porque se habían degenerado los conceptos de justicia y libertad, y porque la oposición que permite la democracia había sido anulada. La lucha por el boleto estudiantil que los jóvenes llevaban como bandera no fue el único ni principal detonante: todos ellos participaban de grupos políticos, y cualquier manifestación era interpretada por los dinosaurios como una amenaza.
Vanesa Ocampo.

A 31 años recordamos la masacre de aquel día, en la que los milicos secuestraron, torturaron y mataron a alumnos que reclamaban un boleto estudiantil en la ciudad de La Plata. Hoy, como todos los días, los recordamos.
Magalí Salgado.

Intento buscar una explicación a un hecho aberrante de nuestro pasado, denominado “la noche de los lápices”. Pero creo que no podré hacerlo.
Nadia Boscaro.

Chicos de mi edad estaban exigiendo algo tan sencillo como lo que fue, que el boleto sea más accesible para los estudiantes y que favoreciera la educación.
Lucía Di Matteo.

Testimonios de estudiantes sobrevivientes, como Pablo Díaz, nos enseñan que el mayor error que podemos cometer hoy en día, es olvidar, ya que si lo hacemos podemos volver a sufrir lo mismo, lo mismo por lo que pasaron aquellos jóvenes estudiantes. 30.000 no es una cifra, sino hombres, mujeres y niños a los que se les privaron la oportunidad de vivir.
Damián González.

Disfrutemos de nuestra libertad, no dejemos que nada ni nadie nos quite ese derecho, y tampoco dejemos que este suceso quede impune, pues, ¿cómo podríamos vivir con ello?
Xavier García Guerra.

A modo de conclusión, "tómala vos, dámela a mí" decían por ese entonces, hagamos de este un día distinto, un día de memoria, de rememoración a compañeros que dejaron la vida en una lucha estudiantil, que aún hoy sigue abierta.
Caty Antognini.

A 31 años del horror, debemos seguir honrando la memoria de aquellos estudiantes que pelearon por lo que les pertenecía, en una causa justa. La Noche de los Lápices nos enseña que hay que mantener latente en nuestras mentes, la frase "Nunca más", para evitar que la historia se repita.
Damián González.

Es muy difícil expresar con palabras todo lo que se siente y se piensa, cuando se ven y escuchan este tipo de situaciones tan horrorosas. Se podría decir que nos da bronca, odio, tristeza… sí, se podría pero con decir no alcanza, las palabras no solucionan los problemas.
Micaela Costilla.

Eran subversivos para los militares. Eran considerados subversivos todas aquellas personas que realizaban actividades que podían considerarse sospechosas o que ponían en dificultades la instauración de un orden.
Daiana Romero.

Fue uno de los tantos actos injustificados durante la última dictadura militar, en la que se violaron los derechos humanos. Lo sucedido con estos estudiantes nos deja como reflexión que tenemos que disfrutar de la libertad viviendo en democracia y haciendo respetar nuestros derechos.
Lucía Singh.

16 de septiembre de 1976. ¡Qué noche trágica! Digo trágica porque nos robaban a siete chicos. Para mí no es una fecha cualquiera, es una fecha angustiante. Quizás por sentirlos tan parecidos a nosotros y ver cuán diferente fue su vida a la nuestra. Uno a veces no logra tomar conciencia de lo que es vivir en democracia. Simplemente vive. Pero hay que recordar a esos chicos y a otros tantos que por desgracia ya no están. Porque hay 30.000 razones para mantener viva la llama de la memoria. Y ese es nuestro trabajo.
Magdalena Arévalo.

Es verdaderamente triste ya que muchos chicos sufrieron torturas, castigos, fríos y en la mayoría de los casos, su desaparición física.
Andrés Hernández.

Producción: El Taller de Periodismo del Colegio nº19 y el colectivo multimedia cultural-educativo juvenil Grupo Pasteur.

ANCLA: comunicación desde la clandestinidad

Memoria del Periodismo Comprometido
A más de 30 años de la puesta en marcha de una de las más importantes experiencias de comunicación alternativa y de la muerte de su creador Rodolfo Walsh, un repaso por su rica historia.


Cuando la casa donde funcionaba la Redacción fue interceptada, definió alguna vez Carlos Aznárez -integrante fundador de ANCLA-, “pensamos que ya sabían quienes éramos, pero no, sólo tenían el nombre de un compañero y su compañera que en un acto de valentía nos habían salvado la vida a todos impidiendo con una trampa para ellos y una simple confusión de palabras para nosotros que entráramos allí cuando los militares llegaron”.


Días más tarde, volvieron a aquella casa donde habían montado la redacción con las máquinas de escribir, un gran archivo, los mimeógrafos y un mapa del país donde estaban marcados los centros clandestinos de detención, entre otras cosas. Allí, unos meses atrás, los posteriores a marzo del año 1976, habían comenzado a construir su elemento de lucha ante el cerco informativo que instauró el golpe de Estado.


Al llegar a la casa la observaron desde lejos como era costumbre, no había nada inusual, ningún movimiento fuera de lo común, se habían ido, en un gran operativo entraron allí. Lograron rescatar las cosas más importantes, entre ellas, el archivo que no habían encontrado los militares.


En aquel momento -para su sorpresa- cuando estaban bajando las escaleras para retirarse del lugar, un grupo armado los esperaba, ellos pudieron escapar. A partir de aquel momento, se puso en marcha el Plan B, que ya estaba preparada la descentralización, se separaron en varias casas en cada una de ella funcionaba una redacción, la impresión con el mimeógrafo de alcohol se realizaba durante algún tiempo en un local que aparentaba funcionar en otro rubro, o iba rotando, el archivo se dividió en partes.

ANCLA (Agencia de Noticias Cadena Latinoamericana)

A pesar de las complicaciones que implicó la descentralización, la constancia en la entrega de la información por parte de la Agencia continuó siendo la misma, funcionaron como de manera tradicional, tuvieron un horario normal, el estilo de los cables era el usual, respetaba los cánones de cualquier agencia informativa, respetaron el titulo y la información más importante en el primer párrafo.


En cambio, a diferencia de otras agencias, tuvieron una particularidad los cables, no se rellenaron, poseían la información justa, los despachos más extensos llegaban a una carilla y media; a excepción de algunos despachos que se realizaban de manera especial, que ya abarcaban una investigación mayor, se realizan de manera periódica ante algún aniversario, o por ejemplo, la represión hacia los periodistas. A la hora de obtener el material en base al cual realizaban sus cables, cada entrevista, el chequeo de la información que llegaba de manera misteriosa, o mismo de los diferentes informantes y colaboradores desde los barrios, o los corresponsales que transmitían acerca de los despidos en las fábricas significó para ellos la posibilidad de ser encontrado.


Expusieron su propio cuerpo para darle fin a la desinformación. Pusieron en marcha un proyecto de obtención de la información que estuvo constituido por distintos canales que iban más allá de los tradicionales documentos que "leían entre líneas" de los mismos militares y las escuchas, de las colaboraciones usuales de los periodistas que se encontraban en los medios masivos, los contactos o las mismas personas de las fuerzas que estaban asqueadas de lo que estaba pasando, sino que gran parte de esta experiencia se consolidó debido a la apertura de un nuevo canal de participación popular.


Desde aquel día en el que lograron escapar del operativo, se evidenció el inicio de una represión que a medida que avanzaba el año también aumentaba, cada vez era menor el margen que tenían para retransmitir la información en el ámbito local los periodistas. Las muertes y las desapariciones fueron cada vez mayores.


Fue a partir de allí que comenzaron a plantearse la posibilidad de trasladarse al exterior. Finalmente, el último cable de ANCLA salió hacia fines de agosto del año 1977, pese a las intenciones de montar la Agencia en el exterior este proyecto no se concretó debido a que gran parte del grupo humano que compuso la casa en un primer momento había sido secuestrado, dos compañeros, entre ellos, Rodolfo Walsh, que había volcado en la Agencia para su buen funcionamiento gran parte de sus conocimientos adquiridos cuando creó Prensa Latina en Cuba; y en otros casos, que el exilio estaba muy cerca.
Micaela del Gaudio.

Ecos 19: Apareció el número 7 con el suplemento educativo Altavoz

Es el número 7 de "Ecos 19, para toda la Ciudad", la publicación joven que está dirigida al conjunto de la comunidad. Se trata de una producción gráfica realizada por el Grupo Pasteur, el multimedio cultural-educativo juvenil surgido desde el colectivo del Taller de Periodismo del Colegio Nº19 "Luis Pasteur", a modo de pasantía diseñada para los alumnos
egresados de la institución educativa de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires –capital federal de la República Argentina–.



Sin lugar a dudas, no resulta nada sencillo llevar adelante una publicación que no persigue interés comercial ni de lucro alguno, que sólo se mantiene mediante los avisos publicitarios que los integrantes del colectivo juvenil deben buscar, no siempre con el éxito esperado. Nosotros queremos comunicarnos con la comunidad educativa del Colegio, pero también pretendemos que Ecos 19 y su suplemento educativo Altavoz, con una tirada de 5.000 ejemplares de 16 páginas de distribución gratuita, se difunda por los barrios de VillaDevoto, Villa del Parque, Villa Pueyrredón, Villa Real, Versalles, Monte Castro, Floresta y La Paternal. Además, se podrá hallar a esta publicación juvenil en las localidades de Sáenz Peña, Santos Lugares, José Ingenieros, Ciudadela y Caseros, en el partido de Tres de Febrero.


Por eso estamos en la calle sobre el cierre de 2007. Queremos mostrar a nuestros lectores todo –o parte– de lo que se trabaja en el Taller de Periodismo de un colegio estatal de la Ciudad. Pero, también pretendemos ilustrar acerca de lo que se hace en las aulas de la Escuela Pública. Y, además, difundir proyectos extra-escolares como es el Grupo Pasteur, que es una novedosa experiencia juvenil surgida del seno del taller del ex-Nacional 19.


En tiempos que una vez más la Escuela Pública parece ser el blanco de sectores de la sociedad porteña, de medios de comunicación y de las nuevas autoridades del gcba, se impone la necesidad de redoblar esfuerzos para sostener lo positivo de esta educación que no reconoce orígenes ni diferencias de ningún tipo. Y por cierto, mejorar todo lo que conlleve a una mayor calidad de la enseñanza, en un marco plural de ideas, saberes y opiniones.


Presentamos el número 7 de Ecos 19, publicación declarada de interés cultural por la Legislatura en 2006, con el ánimo de defender lo público y de exponer lo mucho que se hace en el seno de nuestras instituciones. Aguardamos sus comentarios y sugerencias.

...Y Los Lápices ya no están. Florencia Girotti, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Noche de los lápices, 16 de septiembre de 1976.

Claudio Acha (17 años), Gustavo Calotti (17 año), María Clara Ciachini (18 años), Pablo Díaz (18 años, María Claudia Falcone (16 años), Francisco López Muntaner (16 años), Patricia Miranda (17 años), Emilce Moller (17 años), Daniel A Racerol (18 años), Horacio Ungaro (17 años).


Ellos, eran como nosotros, adolescentes, vivían en La Plata. Algunos a punto de terminar el colegio, otros en la facultad, la mayoría, menores de edad y militantes políticos, en ese momento todos tenían un fin común, como por ejemplo, el BOLETO Estudiantil (en ese momento inexistente), “TOMALA VOS, DAMELA A MÍ, ES EL BOLETO ESTUDIANTIL”, típico cántico de esa época.


Ya ni nos damos cuenta de los chicos que lucharon por el boleto, tan común para nosotros, y a diferencia a esta época no estudiaba cualquiera, ya que los chicos se iban a la colimba, otros eran obligados a dejar el colegio para incorporarse al ámbito laboral.

Buscando información encontré cuál fue el objetivo de todas estas represalias, y lo que se quería hacer era neutralizar una parte de la juventud y ganar a una porción para su propio proyecto reaccionario.


El general Ramón Camps fue quien calificó al suceso como "accionar subversivo en las Escuelas". Este hecho es recordado como "La noche de los lápices". Sólo tres de ellos aparecieron un tiempo después. Pablo Díaz, uno de los liberados, declaró en el juicio a las ex juntas: “yo pertenecía a la Coordinadora de Estudiantes Secundarios de la Plata y con los chicos del Colegio fuimos a presentar una nota al ministerio de Obras Públicas". En 1987 se hizo la película para que se RECUERDE y que NUNCA más sucedan las injusticias y las represiones del gobierno del facto.


Gracias a ellos no sólo tenemos el boleto estudiantil sino que sin esas personas que tuvieron la valentía de salir y luchar por una convicción o idea política nosotros no viviríamos hoy en democracia.

Florencia Girotti.

...Y Los Lápices ya no están. Vanesa Ocampo, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Fue brutal. Fue injusto. Fue una excusa, como sucede en todos los hechos violentos. La Noche de los Lápices es otro ejemplo más de la represión vivida durante la última dictadura militar.

¿Por qué ocurrió? Porque no se permitían los reclamos que pedían por una vida más justa y digna, porque se habían degenerado los conceptos de justicia y libertad y porque la oposición que permite la democracia había sido anulada.

La lucha por el boleto estudiantil que los jóvenes llevaban como bandera no fue el único ni principal detonante: todos ellos participaban de grupos políticos, y cualquier manifestación era interpretada por los dinosaurios como una amenaza. ¿Cuán grave fueron los pedidos que simples estudiantes idealistas exigían al gobierno de facto? Lo suficiente como para secuestrarlos clandestinamente, torturarlos despiadadamente y matarlos a su antojo.

Las consignas a 30 años de la vergüenza que inspira la dictadura del ’76 son resaltar que nunca más seamos víctimas de ellos y que, con el fin de lograrlo, asignemos un mayor valor a la memoria. Pero cabe destacar que el recuerdo de esos hechos debe servir no sólo para admirar a quienes luchaban por los derechos perdidos, sino también para analizar si no nos estamos quedando dormidos al no reclamar por derechos en desuso durante gobiernos democráticos.
Ser concientes del pasado nos permite mayor claridad para obrar en el día a día, y es por eso que a 30 años no vamos ni a callar ni a dejar de escuchar.

Vanesa Ocampo.

...Y Los Lápices ya no están. Joaquín Túñez, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Militancia estudiantil
La lucha continúa...

Hoy estamos reunidos una vez más, invitados a reflexionar. Pero esta vez la reflexión es sobre un hecho que incide directamente en nuestra realidad cotidiana, este año se cumplen 31 años de aquel siniestro operativo militar, en donde las Fuerzas Armadas secuestraron de sus hogares a un grupo de chicos decididos a cambiar su realidad, dispuestos a dar su vida en lo que, tanto ellos en ese entonces como muchos de nosotros ahora, creemos justo: pelear por nuestros derechos, entre ellos el de un boleto estudiantil.


Es claramente ineludible la relevancia de un boleto estudiantil cuando estamos en la pelea por una educación pública y popular, un boleto estudiantil que garantice el acceso de todo el pueblo a la educación, no admitimos exclusión ni distinción alguna en el otorgamiento, ni caminos burocráticos que terminen impidiéndonos el pleno ejercicio de este derecho; se exige que se nos garantice nuestro derecho a estudiar!


Compañeros como nosotros fueron secuestrados en la pelea por un boleto que sigue sin ser otorgado de forma plena, esto claramente nos obliga a tomar el mango de un reclamo heredado y del cual debemos sentirnos orgullosos!


Así también, no debemos bajo ningún concepto dejarnos engañar por lo que gran parte de los medios de comunicación, no sin dobles intenciones, intentaron simplificar de estos jóvenes: el reclamo por el boleto estudiantil. Estos compañeros tenían una militancia y una organización que iba mucho más allá de aquel reclamo, alfabetizando en villas y barrios carenciados, participando activamente de la política, con el ideario de la lucha obrera y con la mente puesta en el Cordobazo, antecedente que conjugó la militancia estudiantil con la trabajadora. Sus íconos: El Che, el Mayo francés, el hipismo y tantos otros que hasta hoy nosotros solemos reinvidicar. Pero a estos íconos se les agrega algo: la lucha estudiantil de los ´60 y ´70 en nuestro país. Y eso es algo que ningún régimen fascista podrá quitarnos JAMÁS.


Para todos nosotros este es un día de reivindicación, reivindicación de nuestros derechos, porque aunque no todos participen activamente de la militancia estudiantil, TODOS absolutamente TODOS somos dueños de este reclamo, no nos quedemos de brazos cruzados, esta es nuestra lucha, la lucha por una sociedad más justa y el acceso de todas las personas a la educación es un paso fundamental para lograrla. Sintámosnos parte, hagamos de este nuestro reclamo y juntos rompamos las barreras!!!!


Los que valoramos esta pelea y tomamos como propio un reclamo que se intentó acallar hace ya 31 años con sangre y lágrimas, gritamos hoy más que nunca: “A 31 años, los lápices siguen escribiendo...”

Joaquín Túñez.

...Y Los Lápices ya no están. Magdalena Arévalo, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

16 de septiembre de 1976. Que noche trágica. Esa madrugada Claudio, María Claudia, Horacio, Daniel, María Clara, Pablo y Francisco fueron arrancados de sus casas; apenas tenían entre 16 y 17 años. Digo trágica porque nos robaban a siete chicos. Chicos que podrías ser vos, yo, tu amigo, cualquiera que busque algo tan simple como un boleto estudiantil. Porque no era que querían una gran revolución, sólo pedían eso, un boleto. Un boleto que les costó la vida a seis de esos siete que habían secuestrado.

Para mí no es una fecha cualquiera, es una fecha angustiante. Quizás por sentirlos tan parecidos a nosotros y ver cuan diferente fue su vida a la nuestra. Uno a veces no logra tomar conciencia de lo que es vivir en democracia. Simplemente vive. Pero hay que recordar a esos chicos y en otros tantos que por desgracia ya no están. Por que hay 30.000 razones para mantener viva la llama de la memoria. Y ese es nuestro trabajo.

Magdalena Arévalo.

...Y Los Lápices ya no están. El recuerdo de La Noche de los Lápices.

La Noche de los Lápices
Una tragedia para los estudiantes

En los días de la memoria, la mayoría de nosotros repudiamos a la dictadura del 24 de marzo de 1976, en la cual hubo varios episodios trágicos que acabaron con la vida de cientos de argentinos. Pero hay uno, uno de esos tantos episodios que es el que ha marcado la lucha de los estudiantes contra aquel mundano gobierno de facto: la conocida “Noche de los Lápices”.


El 16 de septiembre de 1976, en la ciudad de La Plata, un grupo de estudiantes de entre 16 y 18 años, entre los cuales se encontraban jóvenes como Horacio Ángel Ungaro y María Claudia Falcone -que formaron parte de una protesta para la campaña del boleto escolar-, se convirtieron en el siguiente blanco de los militares, había que eliminarlos. Cada uno de ellos fue arrancado de sus hogares, por fuerzas policiales y llevados a distintos campos de concentración donde pasaron por las más terribles torturas hasta ser finalmente fusilados.

La Noche de los Lápices fue un claro ejemplo de la espantosa situación que se vivía tras un golpe militar que logró “hundir” a un país entero durante siete años, y en el cual se prohibió la libertad de expresión, una necesidad básica para todo ser humano.

Quizá a muchos jóvenes les es difícil tomar en cuenta a una cifra de 30.000 desaparecidos y no demuestran interés en saber lo que pasó, pues hoy vivimos en una democracia siendo libres para decir lo que pensamos. Pero, si intentamos enfocarnos en un número de por lo menos seis o siete chicos de nuestra edad, que tuvieron la desgracia de vivir en un país oscuro y dominado por el terror, pero que aún así tuvieron el valor de enfrentarse a aquel gobierno oligárquico, quizá podamos entender el verdadero dolor interno de la represión.

Testimonios de estudiantes sobrevivientes, como Pablo Díaz, nos enseñan que el mayor error que podemos cometer hoy en día, es olvidar, ya que si lo hacemos podemos volver a sufrir lo mismo, lo mismo por lo que pasaron aquellos jóvenes estudiantes. 30.000 no es una cifra, sino hombres, mujeres, y niños a los que se les privaron la oportunidad de vivir.

Hoy, 16 de septiembre de 2007 a 31 años del horror, debemos seguir honrando la memoria de aquellos estudiantes, que pelearon por lo que les pertenecía, en una causa justa. La Noche de los Lápices nos enseña que hay que mantener latente en nuestras mentes, la frase “Nunca más” para evitar que la historia se repita.

...Y Los Lápices ya no están. Gustavo Quezada, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Los gorilas no duermen

Muchos se han preguntado alguna vez cómo puede un ser humano, alguien de nuestra misma especie, sentir placer y goce al causar daño físico y psíquico en otro de su misma especie, cuando esa acción no es por supervivencia, lo cual se respaldaría justificándose en las teorías de C. Darwin.

Pero bien sabemos que no es para nada justificable que un gorila torture a un niño de tan sólo 16 años de edad porque no le agradan los sueños que aquel tiene, sus ideas de justicia, dignidad, libertad y sociedad que aquel posee.

No es por pertenecer a una especie ubicada matemáticamente en una cadena de retroalimentación que el humano–gorila inflige daño a otro de su especie.

El lenguaje es algo que distingue a los seres humanos de las otras especies, y si bien mediante su uso puede el hombre hacerse más ‘civilizado’ (es decir, cuando media la palabra) en la competencia o disputa por un único objeto; también el lenguaje en el cuerpo humano, sexualizándolo, perturbándolo, trastornándolo, puede crear bestias capaces de destruirse a sí mismos y a los de su misma especie, solo por el hecho mental de no tolerar la diferencia, lo distinto, aquello que no le devuelve su propia imagen.

Bestias, trastornados, alienados, adosados a lo que de muerte puede haber en un cuerpo, no causan más que muerte, más que dolor, más que humillaciones, vejaciones. Estos pobres tipos, sin alma, sin deseo, de puro goce caprichoso, aniquiladores de psiquísmos, de almas, pueden encontrarse en todo momento en cualquier lado. No nos engañemos, el gorila nunca morirá. Ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, y siempre pugna por reaparecer o establecerse bajo algún régimen de gobierno. Los gorilas no duermen. Lo cual hace que debamos siempre y en todo momento estar atentos a su reaparición, a su latente reaparición, para no dejar que el cáncer se expanda demasiado, sin poder hacer nada luego más que ubicarse donde mejor nos convenga para no ser atrapados por su demoledor atropello, por su aberrante crueldad.

A los gorilas les encanta proclamarse ‘patriotas’, les encanta priorizar el ‘bien de la familia’ ante cualquier tipo de pensamiento ‘subversivo’ que pueda ‘alterar el orden’, cuando ellos gobiernan. Al gorila le encanta decirse ser un fiel creyente en dios y en la iglesia, como si fueran lo mismo.

El gorila se fastidia cuando otros ‘piensan demasiado’, no le agrada que su torpeza mental quede puesta en evidencia. Sólo conoce los números pares, la línea recta, el cuadrado en geometría, el humor picaresco, el teatro revista, y responde a las órdenes de modo automático, sin desviarse de su goce perverso, de su sistema perverso.

El gorila emite alaridos, no sabe hablar. Es cobarde, infinitamente cobarde, siempre ataca en grupo, y con muchas armas a cuestas, nunca solo. No sabe hacer nada solo. No sabe lo que es la creación. Desconoce la ternura, la femineidad, el pensamiento complejo, el erotismo, el arte abstracto. Lo inquietan los niños que ‘preguntan demasiado’, lo fastidia la democracia.

El ‘amor’ del gorila es un amor perro, el obedece y pretenden que lo obedezcan. Es fiel a ‘su patria’, a ‘su familia’, a ‘su religión’, a su andar canallesco. Nunca pregunta y le molesta que le pregunten, odia la pregunta, quizá porque intuya inconcientemente que ella conduce a tomar una posición elegida, y a ser responsable por ello, y el no quiere ser responsable, sólo quiere gozar, torturar, dañar, ‘restablecer el orden social’; el gorila sólo dice obedecer órdenes, y nunca ser responsable por lo que hizo, por eso es débil, cobarde, torpe, ya que no elige, sólo obedece.

Conociendo a los gorilas, seguramente más de una vez usted se ha cruzado con uno de ellos, o con uno de ellos en estado latente, los hay muchos, más de un 50 por ciento en nuestra ciudad piensan como ellos, según las últimas encuestas de este año. Preocupante. Lamentable en una sociedad que sólo se preocupa, muchas veces, por tener bien barrida la vereda, no ver cartoneros, y volver todos los días a su infeliz rutina, a su burguesa rutina, neurótica rutina.


Gente que nunca quiso preguntarse por el sentido de la vida, por el sentido social de la vida. Gente que nunca se atrevió a soñar demasiado, a enloquecer de veras, como se debe, de modo creacionista, y no encerrados en sus desnutridas almas, espíritus mal alimentados, decadentes, deprimidos, alienados a programas de TV decadentes, y a noticieros que les atrofian la cabeza, que sólo les hablan de ‘inseguridad’ o alguna que otra estúpida noticia. Estúpidas ‘informaciones’ que siguen estupidizándo mentalidades vacías. Los gorilas no duermen. Sólo dormitan, pero no duermen. No quieran despertarlos, no es sano despertarlos.

Un recomendable ejercicio para el ‘ciudadano común’, para ‘el buen vecino’, es tratar de ver qué hay de gorila en sus propias almas. Usted que está leyendo este artículo, revise en su alma si no encuentra algo de gorila. Qué idea tiene usted de una mujer, qué idea tiene usted de la creación, de la locura, del amor, del respeto, de la homosexualidad, de la dignidad del hombre. Qué idea tiene usted de la pobreza, de la globalización, de las invasiones yanquis, del genocidio mercantilista. Qué idea tiene usted de la educación, del entretenimiento, de la recreación, de la amistad, de los lazos. Y qué practica usted realmente de cada idea que se ha formado a partir de tales cuestiones. Cuál es su práctica, cuál es su posición en este mundo, en esta sociedad.

Salvando las distancias entre la bestia que tortura, y el hombre o mujer que solo puede pensar con números pares y líneas rectas… pero que no ha cometido ningún crimen, sólo quizá algún ‘mal pensamiento’ alguna vez, creo que siempre es necesario desarrollar en cada uno de nosotros el pensamiento complejo, la formulación de nuevas preguntas que se decanten de lo que no cierra, desarrollar la creación, la capacidad de soñar, la capacidad de amar sanamente, la capacidad de amarse sanamente, desarrollar el despertar, el despertar del erotismo, del arte que se renueva, el poder seguir una línea curva, en zigzag, adentrarse en un laberinto para luego salir de otro modo, con otro cuerpo, desarrollar la capacidad de inflexionar en sí mismo la locura mortífera, hacia una locura creacionista. Desarrollar un Otro bien propio en cada uno de nosotros.

En cuanto más ejercitemos esa práctica, ese adentrarse en los maravillosos espacios de la vida, en saborear los colores de la vida, y propaguemos ese sentimiento, esa forma de andar, de amar, de observar, de hacer; más incidencia tendremos en la sana posibilidad de que los gorilas no despierten de su dormitar; más fuerte será nuestro colorido grito, ante el negro, opaco, y horroroso alarido del gorila.

Dedicado a los jóvenes adolescentes asesinados por gorilas en la trágica ‘Noche de los Lápices’.

Gustavo Quezada.

...Y Los Lápices ya no están. Catalina Antognini, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

16 de septiembre de 2004. A 28 años del secuestro de siete estudiantes de La Plata que luchaban por el boleto estudiantil secundario, seis de ellas permanecen desaparecidas. Seis vidas inocentes, ¿inocentes? En este caso, ¿a qué se le llama ser inocente? ¿No se es inocente si se cree en la necesidad de la movilización social para el cambio? Eran militantes de la UES, la Juventud Guevarista. ¿No se puede ser inocente y militante? Inocentes. ¿Inocentes o culpables? En todo caso, ¿de qué?

Ni lo uno, mucho menos lo otro. Sólo adolescentes, jóvenes luchadores argentinos que peleaban por una causa justa, de una manera justa, a lo cual se les respondió con tremenda represión a manos de la policía bonaerense. Sufrieron brutales torturas en el Pozo de Banfield, entonces no ha dudas, se los puede llamar víctimas: sólo hay un sobreviviente.

Todo esto ocurría en un país oscuro, invadido por la sangre, la incertidumbre, el miedo y el autoritarismo. En medio de un Proceso de Reorganización Nacional, en el cual desaparecieron 30.000 personas, estos siete chicos fueron despojados de sus hogares, de sus familias un día como hoy (excepto Pablo Díaz, secuestrado el 21 de septiembre), 28 años atrás, en una Argentina muy distinta a la actual. Distinta, al menos desde el punto de vista político, ya que no podemos decir que estamos pasando un golpe de Estado, pero la represión policial tampoco se hace desear.

Imagínense que están durmiendo tranquilos en sus casas y a la madrugada caen tipos, a los cuales no se les ve la cara, los sacan de la cama, les tapan los ojos y ya no ven nada más. Y lo que sigue son torturas y sólo dolor. Da miedo, ¿no?

Y frente al miedo, ¿qué se hace? Se podría decir, “si por un boleto la tuvieron que pagar tan caro, bueno, mejor no hacer nada”. Pero, esto sería como darles la razón a los genocidas, sería lo que ellos quieren. Sería transformar este día en uno como cualquier otro. Sería hacer de la desaparición de estos chicos un hecho completamente en vano.

Uno ve por la tele las marchas de protesta, de las cuales gran parte de ellas terminan en un caos de violencia y represión. Eso también inspira temor, ¿hay que quedarse en casa mirándolo por la tele? Yo creo que no, caer en ese pensamiento sería lo peor. Hay que salir a decir lo que uno piensa, pacíficamente, y denunciar a los que responden a esto con balas de goma (o no), gases lacrimógenos, etc.

A modo de conclusión, “tómala vos, dámela a mí” decían por ese entonces, hagamos de este un día distinto, un día de memoria, de rememoración a compañeros que dejaron la vida en una lucha estudiantil, que aún hoy sigue abierta.

Caty Antognini.

...Y Los Lápices ya no están. Julián Jamardo, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

La “Noche de los Lápices” fue un claro ejemplo de la locura que se vivía tras el golpe militar del ´76. Locura, a mi entender, es la mejor forma de calificar este período en el cual perdimos nuestra libertad.

30.000. Es sólo una cifra para algunas personas (o tontos). Para aquellos que todavía piensan que este gobierno democrático no sirve y que tendrían que volver los militares. Para los que todavía critican la frase “Nunca más” y no comprenden el sufrimiento de la gente que, para ellas, 30.000 no es sólo un número sino que son hijos, nietos, personas a las que les privaron la oportunidad de vivir.

Soy de la clase de gente que padeció esta locura, no yo por mi edad, pero sí mi familia. Y realmente no quiero que esto se repita.

Julián Jamardo.

...Y Los Lápices ya no están. Daniela Rubaldo Tarrab (2º parte), el recuerdo de La Noche de los Lápices.

La noche del 16 de septiembre de 1976 es tristemente recordada como la “Noche de los Lápices”. Esa noche fueron secuestrados por fuerzas de seguridad de sus respectivos domicilios y continúan hasta hoy desaparecidos: Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha y María Clara Ciocchini. Formaban parte de un grupo de 16 jóvenes, entre 16 y 18 años de edad, que habían tomado parte de una campaña pro boleto escolar. Cada uno de ellos fue arrancado de sus hogares. La policía de la provincia de Buenos Aires había dispuesto un operativo de escarmiento para los que habían participado de esta campaña pro boleto escolar considerada por las Fuerzas Armadas como “subversión en las escuelas”.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por la CONADEP y testimonios obrantes en la misma, los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la provincia de Buenos Aires, las comisarías 5°, 8° y 9° de La Plata, la 3° de Valentín Alsina -en Lanús-y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la policía.

Según testimonio de Pablo Díaz, sobreviviente de este trágico episodio, pudo ver aún con vida el día 22 de septiembre de 1976 a Víctor Treviño en el centro clandestino de detención Arana y a María Claudia Falcone la vio por última vez después de compartir con ella varios meses de cautiverio, el día 28 de diciembre del mismo año en Banfield. También, vio en este mismo centro a Claudio de Acha, a un joven apodado “Colorado”, todos ellos estudiantes secundarios vinculados entre sí, como asimismo a numerosas personas, entre ellas, a tres mujeres embarazadas que dieron a luz en el mismísimo lugar.

En Bahía Blanca, también hubo grupos de estudiantes secundarios secuestrados.

Este es el testimonio de Pablo Díaz, que habla de la dureza de la represión para con los adolescentes. Él y otros jóvenes sufrieron en carne propia la represión por querer reivindicar sus derechos. “Tanto en Arana como en Banfield fui torturado. En Arana, me aplicaron la picana eléctrica en la boca, encías y genitales. Inclusive, con una pinza me arrancaron una uña del pie. En Banfield, ya no me picanearon, pero fui golpeado con palos y pinchado con agujas. Era muy común pasar varios días sin comer. Me tuvieron atado durante un largo tiempo con una soga al cuello”, contó Pablo Díaz.

Daniela Rubaldo Tarrab, sobre la base del Nunca Más, Informe de la CONADEP sobre la desaparición de personas, 1987.

...Y Los Lápices ya no están. Daniela Rubaldo Tarrab, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Creo que esta trágica noche debería ser más recordada, por lo que significa que jóvenes en plena dictadura alzaran su voz para reclamar por sus derechos y que ésta fuera la causa para que fueran secuestrados, torturados y desaparecidos.

También, se debería resaltar el hecho de que chicos en plena adolescencia lucharan con tanta convicción por sus ideales teniendo en cuenta que hoy son pocos los adolescentes que los tienen claros y menos los que arriesgarían sus vidas por defenderlos.


Daniela Rubaldo Tarrab.

...Y Los Lápices ya no están. Sofía Trigal, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

La Noche de los Lápices, el sufrimiento no merecido

Todo empezó por el boleto estudiantil. La represión del régimen militar se descargaba sobre estudiantes del nivel secundario que participaban de los centro de estudiantes. En la madrugada del 16 de septiembre de 1976, unos seis hombres irrumpían en las casas de pobres inocentes con la excusa de ser del Ejército Argentino, quienes decía “buscar armas y libros”.

Todos estos encapuchados no tenían piedad. Torturaban, maltrataban, todo sin un poco de vergüenza. ¿Es justo tener que ser raptado en horas de la madrugada sin siquiera poder despedirse? ¿Es justo todo lo que esa pobre gente tuvo que sufrir?

Más vale que no es justo, pero qué podrían hacer estas víctimas ante tantos maltratos, sólo por reclamar algo que merecían. Al fin y al cabo todo esto era en beneficio de la educación.


Sofía Trigal.

...Y Los Lápices ya no están. Micaela Costilla, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Es muy difícil expresar con palabras todo lo que se siente y se piensa, cuando se ven y escuchan este tipo de situaciones tan horrorosas. Se podría decir que nos da bronca, odio, tristeza… sí, se podría pero con decir no alcanza, las palabras no solucionan los problemas. Los problemas se solucionan haciendo que se respeten nuestros derechos, esos que la mayoría de las veces no se tienen en cuenta o mejor dicho no se respetan.

Tenemos que poner un freno a las injusticias de todos los días y aquellas que por suerte ocurren sólo cuando un gran grupo de personas toma el poder y nos maneja como sus piezas de ajedrez.

No hay que olvidar, olvidar es malo porque eso permitiría en un futuro que sucedieran nuevamente esos hechos que aún viven en la memoria de cada argentino. Entonces, todos los argentinos nos tenemos que unir dejando de lado nuestras diferencias y decir “¡NUNCA MÁS!”


Micaela Costilla.

...Y Los Lápices ya no están. Yamila Romero, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Mi pensamiento es que dado este hecho muy horrible hay que seguir haciendo justicia por todos los chicos desaparecidos el 16 de septiembre de 1976. Si por lo menos todos respetamos cada derecho y nos respetáramos mutuamente todo sería mucho mejor y este hecho no volvería a pasar. En vos hagamos justicia por ellos…

Yamila Romero.

...Y Los Lápices ya no están. Micaela Del Gaudio, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

Cuando escucho sobre “La Noche de los Lápices”, inmediatamente me viene al pensamiento el sentimiento de la indignación, ya que estos alumnos luchaban por un derecho que se considera justo.

Pero, este sentimiento aumenta al escuchar el final de la historia, ya que me parece que es una injusticia que durante esa época la gente que estaba en el poder decidiera sobre la vida ajena y menos cuando estos reclamaban por sus derechos.


Micaela Del Gaudio.

...Y Los Lápices ya no están. Pablo Lavandeira, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

El 16 de septiembre de 1976 representó el trágico final para la lucha estudiantil secundaria, que buscaba la obtención del beneficio del boleto estudiantil, algo que hoy es de uso común pero que debe ser valorado y recordado porque significó en aquel momento el sacrificio de jóvenes estudiantes en manos de los represores -que en ese momento ejercían el poder.

Era justo y limpio, el movimiento que miles de alumnos de todo el país, centrados en la ciudad de La plata llevaban. El boleto estudiantil era muy necesitado, más aún que ahora.

Pero, para el gobierno de turno, no sólo no era necesario el boleto sino que también los chicos que por “subversivos” debían desaparecer. La lucha continuó y el boleto se consiguió.

Queremos valorar y honrar la memoria de los que hoy ya no están y de los que están, y que en ese momento tuvieron que padecer esa represión luchando por una noble y justa causa.

Pablo Ezequiel Lavandeira Starópoli.

...Y Los Lápices ya no están. Priscilla Dionisi, el recuerdo de La Noche de los Lápices.

16 de Septiembre de 2004, 28 años después de la trágica “Noche de los Lápices”

Creo que no hay mejor manera para agradecer a estas siete personas que, además de luchar por un boleto estudiantil, defendieron nuestros derechos, que recordándolos como unos de nuestros tantos héroes cada día de nuestras vidas.

Lucharon con la palabra, cosa que ahora es muy difícil de ver en nuestro país. Y aunque para nosotros el boleto estudiantil sea algo insignificante, es un derecho que deberíamos defenderlo igual que tantos otros.

Priscilla Dionisi.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Joaquín Túñez.

A 25 años de una de las efemérides más tenebrosas de nuestro pasado reciente, existen muchos elementos a analizar a fondo. Una guerra que comienza el 19 de Marzo en Puerto Leith, Islas Georgias de Sur, con lo que para muchos fue un operativo de inteligencia encubierto, a través del envío de trabajadores argentinos a la dicha isla a desmantelar una factoría, trabajadores que, de forma poco conveniente, izaron el pabellón argentino.

Tan sólo 11 días más tarde, el 30 de marzo del 82` la CGT convoca una marcha multitudinaria, a Plaza de Mayo tras la nómina de “Paz, Pan y Trabajo”, con la adhesión de la multipartidaria y distintas agrupaciones sociales. Tras una marcha producida a lo largo y lo ancho de nuestro país, que dejó un saldo de un muerto en Mendoza y alrededor de 2.000 detenidos, se dejaría a la vista la ignorancia de un pueblo sin memoria. En una marcha que conjugó la ira de la gente hacia un golpe ya a todas voces asesino, fascista y genocida; que unió a militantes de ramas completamente diferentes tras una misma consigna, una marcha que buscaba demostrar que no iban a lograr acallar la voz de todo un pueblo con el miedo, la consigna: ¡Exigir la defensa de la democracia!

En vistas de esto, el por entonces gobierno de facto en plena etapa de derrumbamiento en picada, decide realizar el desembarco en las Islas, iniciando así un capítulo más de derramamiento de sangre en nuestra castigada historia.

Tras el anuncio de dicho “logro” el pueblo argentino acudió a la Plaza de Mayo, aquella misma plaza en la que hacia tan sólo 3 días atrás reprimían y llevaban detenidos a otra gran parte del pueblo argentino con la única diferencia que estos últimos poseían una conciencia, que más tarde la historia les iba a recordar. El 2 de abril de 1982, se produjo un quiebre, la Junta Militar en plena decadencia logró ser vitoreada ante un número 3 o 4 veces mayor de personas que las concurrentes tres días atrás, en lo que sería tan sólo una inyección de patriotismo en las venas de un pueblo sin conciencia.

Embebida en un mar de confusión, patriotismo, inconciencia y miedo, la Argentina se embarcó en una guerra de la que más de 1.000 hermanos regresaron heridos y 650 jamás volvieron a pisar sus hogares. Tras 74 días en los que ingenuo e incomunicado con el exterior, el pueblo argentino creyó posible la victoria de una guerra perdida desde el momento de su concepción; se hizo inexorable el fin de la misma.

El 14 de junio, día en que se dio fin a la masacre, se sentenció también el fin del último gobierno de facto que hubiera de pisar suelo argentino.

Joaquín Túñez.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Lucía Singh.

Malvinas, la perdida perla austral, es el archipiélago que, según nos contaron cuando éramos niños, en realidad forma parte del territorio argentino pero está bajo el mando de otro país. Así lo aprendimos. Y así también, fuimos aprendiendo que estas islas fueron la raíz de un conflicto que tiene muchísimos años, y durante la última dictadura militar, se llegó a lo que es un método muy viejo, utilizado desde el principio de las civilizaciones. Se llegó a la guerra.

Es que como para esa época el gobierno militar buscaba encontrar un mayor apoyo por parte del pueblo, no tuvo una mejor idea que tomar como excusa el conflicto por las Islas Malvinas, y así despertar en la gente un sentimiento nacionalista que respaldara al gobierno en su intento por lograr la restitución de las islas.

La guerra duró setenta y cuatro días, terminando con la rendición argentina, y dejando para nuestro país un saldo de más de seiscientos muertos en batalla y más de mil heridos.


Si se lo pensara fríamente, se podría llegar a la conclusión de que todo aquello fue como jugar a la guerra. Es que resulta increíble que nuestro país haya ido al enfrentamiento cometiendo tantos errores. El envío de miles de jóvenes sin experiencia, la desventaja que se tenía con respecto a las armas, y errores en lo que es la estrategia de guerra, fueron algunos de los desaciertos que se tuvieron a la hora de hacer frente a una potencia mundial como lo es Inglaterra, que no se iba a dejar avasallar.

Ingenuamente se creía que nuestro país contaba con el apoyo de Estados Unidos, pero esto no ocurrió ya que sólo se logró el respaldo de algunos países latinoamericanos, sin contar a Chile, que brindaba su apoyo incondicional a Inglaterra. Argentina jugó mal.

Mientras ocurría la batalla, al país llegaban falsas noticias que eran alentadoras respecto a la situación del enfrentamiento bélico. Se realizaron colectas de provisiones para mandar a los soldados, quienes estaban dando todo de sí, por cumplir el sueño de recuperar lo que siempre nos perteneció. Pero sólo una muy baja fracción de todo lo recolectado llegó a los destinatarios.

Se jugó con la ilusión de todo un pueblo. ¿Qué más se podía esperar de un gobierno militar que irrumpió en el poder y se encargó de destruir a todo un país?

Lo peor es que, una vez finalizada la guerra, los soldados argentinos volvieron y se encontraron con una indiferencia total. Los sobrevivientes quedaron con secuelas, debido al horror que tuvieron que vivir, lo que provocó que muchos de ellos recurran al suicidio.

La guerra terminó. El gobierno de Inglaterra se vio fortalecido, en cambio el gobierno militar ya veía muy claramente su destino.

Fue una etapa realmente oscura en la historia, pero no por eso hay que dejarla a un lado. El olvido de la guerra de Malvinas sería como darle la espalda a aquellos valientes jóvenes que estuvieron en el frente de batalla, además de los derechos que nos corresponden sobre esas tierras, y eso no sería justo.

Hoy nos encontramos ya a veinticinco años de esta guerra. Veinticinco años y sin embargo, todavía quedan situaciones pendientes que atender. Por empezar, los sobrevivientes de la guerra siguen sufriendo la misma injusta indiferencia. ¿Será porque perdimos? Y además, hoy en día, muchos militares con poder están involucrados en hechos de violación de los Derechos Humanos, ocurridos en la guerra, y aún hay miedo de romper el silencio.

Por todo esto, no nos permitamos olvidar lo sucedido. No nos permitamos olvidar nuestra historia. No nos permitamos ser injustos. Y no nos permitamos olvidar que las islas son argentinas, y que debemos hacer valer nuestros derechos, siempre dentro de límites pacíficos.

Lucía Eva Singh.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Maximiliano Vadell Cosin.

Desde el 24 de marzo de 1976 hasta comienzos de 1983 la argentina sufrió una de las etapas más oscuras a nivel político/militar (que por alguna razón en esa época un término, digamos, subordinaba al otro), y más devastadora a nivel económico.

El país estaba gobernado por una junta militar que había tomado el poder por medio de un golpe de Estado, es decir, por un medio terrorista.

Durante este gobierno se produjeron fundamentalmente dos hechos que intentaron legitimizar o popularizar el proceso y a sus gobernantes, estos dos hechos fueron el Mundial de Fútbol de 1978 y la Guerra de Malvinas a comienzos de 1982.

En este escrito me propongo hacer mención de algunos datos que intentaran explicar el por qué de la derrota (aunque desde el comienzo sea algo muy claro).

Antes que nada apelemos a nuestra honestidad cívica y digamos que a todos nos gustaría ver flamear la Bandera Argentina sobre esas islas, ocupadas hace ya más de un siglo por un país cuyo deporte favorito siempre fue quitar entre otras cosas territorios a los demás países (es decir, el Reino Unido). Aunque, si se lo ve de una forma más exhaustiva y se analiza el contexto podríamos darnos cuenta que en realidad esta guerra fue más una maniobra política o un manotazo de ahogado que utilizaron estos militares para perpetuarse en el poder el mayor tiempo posible. Recordemos que para esa época la gente ya tenía menos miedo y se animaba un poco más a manifestarse, como pasó el 30 de Marzo de 1982.

Digamos que desde el día de la ocupación el 2 de abril, hubo aunque muy tímidamente cierta oposición parcial a la ocupación. Por ejemplo, el de aquellas personas exiliadas en México fundamentalmente y en otros países también. Entre estos grupos de exiliados, había dos corrientes, la primera decía que había que retomar negociaciones de paz a cualquier costo (es decir, aún entregando nuevamente la soberanía sobre las islas, para negociarla luego), y otra, quizás más ingenua que quería negociaciones de paz pero sin que las islas perdieran su calidad de argentinas. Como podemos observar, en estas ideas de los exiliados en ningún momento se tomó la guerra como una opción cercana.

En este conflicto militar la junta comandada por el gral Galtieri cometió muchísimos errores, tanto desde el punto de vista militar como desde el punto de vista diplomático. Para empezar, la idea oficial nunca fue la guerra, la idea del gobierno era ocupar para luego negociar, pero por la falta total de diplomacia de los gobernantes argentinos, el país pasa de ocupar para negociar a reforzarse para ir a la guerra. Una guerra en una isla que se encuentra a 700 kilómetros de Río Gallegos, y a 2.000 de Buenos Aires (digamos que en realidad, el primer punto del conflicto sucedió en las islas Georgias, a 600 kilómetros de las Malvinas), contra la tercera potencia militar del mundo en esa época, famosa además por su poderío naval (esto, cuando se combate en una isla se convierte en un punto importante).

Otro error de la Junta Militar fue creer en la neutralidad en el conflicto o hasta en el apoyo para Argentina de los Estados Unidos (recordemos que los países que apoyaron al Reino Unido fueron Estados Unidos, Chile, Francia y la OTAN, mientras que Argentina recibió cierto apoyo ruso y el apoyo incondicional del resto de Sudamérica y centroamérica), esto es sin duda un desconocimiento total de la historia conjunta de estos dos países (recordemos, sin embargo, que Galtieri tenía sus motivos para pensar esto, ya que en esa época los presidentes de facto de América Latina para obtener el apoyo de sus colegas estadounidenses se pegaban una vuelta por todos los cuarteles de ese país terminando en Washinton DC donde, sino pecaban de comunistas recibían la bendición del gobierno, por eso, por ejemplo Reagan y Galtieri se conocían).

Otro error de la Junta a nivel militar fue el lugar donde eligió poner a toda la tropa, lógicamente el primer operativo, denominado Operativo Rosario, donde se toma Puerto Argentino fue un éxito, toda la tropa argentina se enfrentó a cien o doscientos ingleses y algunos isleños con armas cortas. Sin embargo, a pesar de lo que recomendaban algunos oriundos del lugar, que decían que la flota inglesa desembarcaría en el Estrecho de San Carlos, los altos mando argentinos decidieron dejar ese lugar desprotegido (con sólo algunos regimientos muy pequeños).

La flota inglesa desembarcó en el estrecho y se produjo, a partir de los errores argentinos, lo que en términos militares se conoce como aniquilamiento perfecto, es decir, arrinconar a tu rival de manera que éste no pueda otra cosa que rendirse.


Antes de que todo esto (la Guerra) ocurriese hubo un intento diplomático por parte de un mediador, el general Haig de Estados Unidos. El mismo dos de abril a la mañana Haig se reune con Galtieri y entre wisky y risas, Galtieri le explica que de ninguna manera se retirarían las tropas argentinas de las islas, luego Galtieri le dice a Haig que por la cantidad de gente que hay por la calle mejor se vaya en helicóptero. Se dice que en el momento en que el helicóptero de Haig pasa por la Plaza de Mayo, Galtieri exalta y hace saltar a 200 mil personas diciendo eso de "si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla".

A partir de allí la Guerra se transforma en la única opción viable al conflicto

La conclusión más importante que yo hago es que hay que dividir Malvinas en dos. Unos fueron aquellos soldados que fueron a Malvinas sin hacer casi entrenamiento y sin carrera militar. Fueron aquellos que estuvieron indefensos ante un ejército superior, en un terreno austero y árido, con poca comida, con poco abrigo. Intentando quizás convencerse de que luchaban por la Patria, de que cumplían el sueño de un país. Fueron soldados que quisieron ser valientes. Quizás, y ésta es una apreciación muy personal los más afortunados fueron aquellos que murieron como héroes que lograron ser valientes y morir dignamente defendiendo el honor de un país que era el suyo, quizás hasta sin saberlo. Hubo otros, los menos afortunados que volvieron, quizás sin alguna de sus extremidades y que ahora están condenados a pedir plata en el tren a personas que ya los han olvidado.

Y otra Malvinas es la de los superiores de aquellos jóvenes (no todos, hay algunos rescatables como el coronel Balsa). Y hay algunos que no tiraron ni un sólo tiro y sólo fueron a rendirse como Astiz) y de la Junta Militar que comandaba. Junta que fue a una guerra sin planearla, y cuando la perdieron primero escondieron a los soldados en los cuerteles y luego los expulsaron a la calle sin nada de ayuda. Verdadero culpable de esta tragedia es el general Galtieri, que el 14 de junio sale a hablar por cadena nacional y dice algo así, "el Estado nunca se rindió y todos los que digan eso son traidores a la Patria, y los Estados Unidos también son traidores, etc. Es difícil calcular la cantidad de litros de wisky que el general ingirió esa noche.

Otra Malvinas es la del cementerio a los combatientes en Darwin, cuyos vecinos aceptaron en su pueblo siempre y cuando ese cementerio que representa la muerte de una generación no sea visto desde sus balcones.

Habría que reflexionar más sobre estos hechos

Maximiliano Vadell Cosin.

Malvinas, 25 años. Una reflexión de Vanesa Ocampo.

La Guerra de Malvinas constituye un hito fundamental para comprender las acciones realizadas durante la última dictadura militar que ha padecido nuestro país.

En ese período, y con 30 mil desaparecidos que lo respaldan, se le dio un valor nulo a la vida humana y las torturas sufridas por aquellos que fueron secuestrados ilegalmente dan cuenta de la violación de la libertad y la dignidad inherente a cada persona.

La guerra que tuvo lugar en el año 1982 es uno de los más claros reflejos de aquella realidad. Miles de militares, en su mayoría jóvenes y poco experimentados, fueron enviados a las Islas Malvinas con el pretexto de luchar en pos de la Patria y la real intención de extender un poco más el gobierno de facto. No importó si tenían el entrenamiento adecuado, si tenían las herramientas necesarias para la supervivencia en un clima y situación tan hostil y, sobre todo, si no peleaban por una causa ya perdida de antemano.

Más de 700 murieron, y los que no corrieron con esa suerte siguen sufriendo la carga de seguir con vida.

25 años. Que los caídos sean recordados, honrados y descansen como merecen; y que aquellos sobrevivientes de Malvinas no esperen en vano como el coronel a quien nadie escribía de García Márquez: que obtengan el reconocimiento que corresponde, no sólo por haber burlado la muerte, el hambre, el frío y el miedo, sino también por haber sido otras de tantas víctimas de esa dictadura que hasta el día de hoy reconstruyen su vida por culpa del pasado.

Vanesa Ocampo.